domingo, 7 de junio de 2015

Interestelar

De regreso a Barbastro contemplo las lejanas y oscuras tormentas que descargan en las montañas. El termómetro exterior del coche señala treinta y dos grados mientras el aire acondicionado hace su trabajo. En algunos tramos atravieso velozmente las nubes de polvo que levantan las cosechadoras.

10 comentarios:

Epolenep dijo...

Al hacerse de noche debe oler de maravilla... un abrazo Jesús.

Elisa dijo...

Me alegra enormemente que, por ver si podía saber de ti en este espacio interestelar, haya dado de nuevo con tus palabras. Saberte bien y regalando sentires y pensamientos es una buena cosa.
Otra vez, mis ojos vendrán a asomar por esta ventana. Lo echaba de menos.
Lo vuelvo a repetir porque es muy cierto: me alegra.

Jesús Miramón dijo...

Sobre todo hoy que ha llovido... Un abrazo, Eponelep.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Elisa, qué sorpresa! Yo también me alegro mucho de verte por aquí.

giovanni dijo...

Para mañana la previsión es 28 o 30 grados y toda Holanda espera que sea verdad. Hoy comimos a las ocho y media delante de la casa. Nubes de polvo son escasos acá / aquí. Todavía no he visto màquinas cosechadoras. En este momento, las diez de la noche, se puede leer una novela o un cuento delante de la casa sin luz artificial.
Un abrazo

giovanni dijo...

'escasas' y 'máquinas'.
Un poco de perfeccionismo no está malo.

Jesús Miramón dijo...

Llovió por la noche en Zaragoza, y estos días pasados también lo hizo en Barbastro. La lluvia me hace feliz, aunque haya llegado tarde para la cosecha de la cebada de este año. En estos días leo el último libro de Antony Beevor sobre la batalla de las Ardenas, pero a las diez de la noche ya es oscuro y debo encender las lámparas. ¿No hay nubes de polvo en Holanda? Espera, cierro los ojos, me asomo al balcón e impulsado únicamente por mi mente me elevo en el cielo y en pocos minutos atravieso Europa y estoy sobre los canales, los prados y las autopistas de Holanda... Mira, ahí está Amsterdam, y aquella casita frente al lago artificial es la tuya, Giovanni, la conozco por tus fotografías y vídeos. Aterrizaré y te diré: ¡Hola, buenos días, Jan! ¿Te acuerdas de mí? Nos conocimos en Binéfar.

El perfeccionismo, bueno: cierto perfeccionismo, es lo único que nos salva del caos del mundo.

Een knuffel , vriend!

jan joost dijo...

¡Hola, buenos días, Jesús! Me acuerdo muy bien nuestro encuentro en la terraza de Chanti... Cuando era? Hace dos años, o cuatro, porque últimamente he dscubierto que tengo que doblar (no el doblar de una bici que se puede doblar sino multiplicar por dos) el tiempo que pienso haya corrido?

El caos sigue, tal vez el caos es innato, a pesar de las infinitas estructuras en la naturaleza de que formamos parte.

Has visto que cada persona tiene dos caras distintas cuando repartes la cara en dos y juntas dos partes del lado izquierda para hacer una cara completa y después haces lo mismo con el lado derecho?

Simetría no perfecta puede ser atractiva.

Un abrazo, amigo.

Luis Rivera dijo...

Tienes la perfección del paisaje en dos pinceladas de palabras. Es más que una virtud, un don.

Jesús Miramón dijo...

¡Luis, cuánto tiempo, me alegra muchísimo verte por aquí! Es como si mi silencio convocara a los viejos amigos... Un abrazo.