domingo, 25 de abril de 2021

En medio del bosque

La noche avanza. Nunca deja de hacerlo. Lo hacía antes de mí y lo seguirá haciendo después de mí y mis descendencientes, si llegaran a existir; durante miles de millones de años, si llegaran a existir. Todo está bien. Los volcanes lanzan al cielo lo que la superficie oculta, los polos se funden poco a poco y las cosas cambian. Nadie de entre quienes vivimos ahora estamos fuera de la existencia actual, de la realidad evidente. Somos, como mínimo, testigos. Sé que es increíble. Debo articular, para entenderlo, que es normal. Todo está bien. Trato de comprender y explorar y dibujar un mapa de migas de pan. La noche avanza. Estoy tan cansado. Cerraré los ojos quieto en medio del bosque, como si estuviera soñando.

martes, 20 de abril de 2021

Sin título

Me ha parecido escuchar cuernos de guerra al otro lado del río y la Avenida de la Estación. La noche es oscura. El río podría cruzarlo un niño de cinco años.

viernes, 9 de abril de 2021

Recuérdame

Una de mis arias favoritas entre todas es el lamento de Dido en la ópera "Dido y Eneas", de Henry Purcell: "Recúerdame, recuérdame pero olvida mi destino". El destino pertenece al futuro, pero en esa escena se transforma en otra cosa, la muerte lo transforma en el pasado. A mí esta melodía siempre me ha perseguido desde que la escuché por primera vez hace muchos, muchos años: es tan maravillosa, tan bella, un momento musical tan irrepetible que se introdujo en mi cerebro para no irse nunca. Recuérdame, recuérdame.


jueves, 8 de abril de 2021

Amor

Yo, cuando pienso, hablo o escribo del amor, no pienso en el amor romántico o sexual de una pareja; no pienso en el de una familia: el de los padres hacia los hijos o el de los hijos hacia los padres; ni siquiera pienso en el amor entre amigos, uno de los más verdaderos en mi opinión. Yo, cuando pienso en el amor, pienso en uno que excede mi cuerpo, mi casa y esta pequeña ciudad, un amor que ni siquiera contiene solamente seres humanos sino también animales, paisajes, carreteras, territorios desérticos, bosques primitivos, laderas de nieve. Entre un beso profundo en la boca de mi compañera desde hace tantos años y el tacto en el arco de mi pie desnudo sobre un guijarro de río cerca de la frontera de Francia, más allá de Bielsa, no encuentro ninguna distancia. Porque el amor es vida: las olas del mar rompiendo contra tus piernas en la playa un día gris, el sonido de la lluvia sobre el paraguas, la luz del sol paseando por la calle, el asombro ante las amapolas en un sembrado de cereal, un escarabajo negro cruzando lentamente tu camino, la luna llena en una noche sin nubes, el campo de nubes bajo las alas de un avión, las semillas de un diente de león volando como diminutos paracaídas al soplar sobre su delicada flor redonda.