miércoles, 21 de enero de 2009

Kyrie eleison

Preparo para cenar conejo al ajillo que ha comprado mi mujer. A ella no le gusta pero a nosotros sí. Mientras las piezas se doran en el aceite pico una cabeza entera de ajos que añadiré luego. En el equipo de la cocina suena por enésima vez, he conseguido que la aborrezcan todos, la Gran Misa en do menor de Mozart. Bebo una copa de vino añejo casero que me regaló en navidad un antiguo compañero de trabajo ya jubilado, sabe un poco a coñac pero así bebido frío está bueno. Sé que todo esto, lo que me rodea, lo que cocino, lo que bebo, no es nada, minucias, migas, lo sé porque he leído del mundo, de la historia, del futuro imaginado, lo sé porque he viajado un poco, muy poco. Reduzco la potencia del fuego y vierto los ajos picados en la cazuela. Estoy informado sobre las guerras del presente, he estudiado algunas del pasado. Sé que el Océano Pacífico es más inmenso de lo que puedo imaginar. Comprendo el vértigo de millones de años concentrado en los estratos sedimentarios que las obras de la nueva autovía entre Huesca y Lérida han dejado al descubierto. Sé que la Tierra es nuestro único hogar, el de los muertos cuya canción canto cada día sin saberlo, el de nuestros hijos que sonríen a la luz del sol de invierno. Yo mismo soy sistema de universos bacterianos que morirán conmigo. Preparo una ensalada de bolsa, una de esas de brotes, hojas de mostaza y acelga roja tan ricas, abrir y servir, más fácil imposible, aliñada simplemente con sal, aceite de oliva y vinagre de Módena. Apago el fuego de la cazuela de conejo. El disco vuelve a comenzar en el Kyrie, una de mis preferidas. Tal vez pueda escucharla de nuevo mientras el guiso reposa un rato. Comienza la melodía, rítmica, preciosa, llena de armonía, y ahora entra el coro, primero las sopranos, luego las contraltos, después los tenores, a continuación los bajos. ¿Cómo es posible tanta belleza?



Mass in C minor, K. 427 "Grosse Messe": Kyrie - Mozart

7 comentarios:

Miranda dijo...

Te voy a dedicar una musiquilla a ver si te gusta.
Es que me da que si...pero claro, no es Mozart, es Mendessohn.
A ver si lo encuentro en el tubo.

Beso.

Miranda dijo...

Aquesta:

http://es.youtube.com/watch?v=o3DaJEle8bs

Es de una obra que se llama Hear My Prayer, la parte final.
Es para coro mixto (esta es una adaptación)órgano y voz.
Si algúndía necesitas la parti te la mando, la tengo en pdf.

Beso.

Portorosa dijo...

Precioso texto, Jesús.
Me encanta cuando desde lo cotidiano reflexionas sobre lo tremendo y vuelves.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Es muy bonita, Miranda, preciosa, me ha gustado mucho (y eso que no suelen entusiasmarme las voces infantiles), muchísimas gracias. Conozco poco de Mendelssohn, me pondré a ello. Ah, y te agradeceré mucho la partitura para coro, así le echamos un vistazo por aquí.

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Portorosa. Un abrazo.

Luis Rivera dijo...

Digamos que se trata de sabiduría, de todo un poco. Píndaro, en un verso que tengo por lema, o por algo así, escribe "...cuando llega la gloria, regalo de los dioses, hay entre los hombres amable existencia". Y es esa amabilidad la única, sabia aspiración.

Coincido contigo en Mozart y la Misa, la Coronación. Y de ahí el Agnus. Lo pongo y pongo y pongo...

Jesús Miramón dijo...

La misa de la Coronación también me gusta mucho (creo que no hay nada de Mozart que no me guste), y su Agnus Dei es ciertamente sublime, maravilloso, pero la Gran Misa en do menor que menciono en el texto, compuesta tres o cuatro años más tarde que la de la Coronación, es también prodigiosa. Qué pena que Mozart muriese tan joven.