miércoles, 15 de julio de 2009

Siena

Después de comer me tumbo en el sofá, cierro los ojos, e inmediatamente la superficie bajo mi cuerpo se hunde en un agujero blando que, durante unos segundos que parecen minutos que parecen horas, me traslada a una casa de pueblo, una masía rodeada por un muro de color siena, y al otro lado del muro una linea de cipreses recortados contra el cielo blanco. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que el edificio parece estar abandonado. Hay muebles cubiertos por sábanas, polvo en el suelo, telarañas. Hay una doble puerta de estilo modernista que da a un recibidor del que arranca una escalera. Subo en silencio. Creo escuchar unas voces. No tengo miedo porque sé que estoy soñando. Después de un último tramo de peldaños estrechos accedo a la buhardilla. Algunas palomas huyen aleteando a través de los amplios boquetes del techo. Hay excrementos y escombros por todas partes. Una mujer y un hombre me esperan en un rincón, sentados en dos sillas viejas. Me acerco a ellos. La mujer se levanta y me dice: «¿No vas a darme un beso?». Le doy dos, uno en cada mejilla. No la conozco. Es muy guapa. El hombre se levanta, me tiende la mano, sonríe y me dice: «Al fin has llegado». Yo también le sonrío mientras acepto su saludo, antes de despertar.

22 comentarios:

José Luis dijo...

Normalmente escribes bien, Jesús, y cuentas cosas interesantes, pero a veces, como hoy, todavía lo haces mejor.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Caray, gracias, José Luis. Un abrazo.

Miranda dijo...

Precioso.
Estas siestas de verano son de lo mejor.
Algo bueno tenía que tener...

Beso.

Jesús Miramón dijo...

Lo malo de estas profundas siestas de verano es que uno se despierta como si volviese del periodo cámbrico, como si hubiese sido abducido por un agujero negro, como si el sueño fuese la realidad y no al revés. Etcétera.

Un beso. Me alegro mucho de verte por aquí.

Milagritos Takamori dijo...

Creo que en Siena hay una casa de color Zaragoza.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Milagritos, confieso que no soy capaz de imaginar un color Zaragoza (pero la frase me ha encantado).

Elvira dijo...

El color Zaragoza es entre rosa fuerte y granate. :-)

Jesús Miramón dijo...

¿Entre rosa fuerte y granate? Hummm... interesante, Elvira. Aunque, ahora que tú has empezado, yo, si pienso en Zaragoza, visualizo una mezcla de gris cemento y amarillo cereal. Ah, y azul cielo alto y despejado por el viento.

Elvira dijo...

Claro, tú piensas en la ciudad que bien conoces, en cambio yo... es que veo los números y las letras de colores, y las palabras tienen un color a veces diferente que la mezcla o suma de los colores de las letras, jaja! En serio. Pensaba que era una rareza mía y no lo había comentado con nadie, pero una vez vi un programa en la tele en donde un científico hablaba de este fenómeno: se llama sinestesia. Un poco rarita sí que soy. :-)

Tu nombre, Jesús, lo veo azul.

Jesús Miramón dijo...

Me gusta mucho el color azul.

:-)

Anónimo dijo...

Elvira, yo también vi ese programa y ¿sabes? me encantó descubrir que para algunas personas las palabras tienen color, y me gustó que exista esa 'disfunción' porque es una disfunción bellísima.
Me da la sensación de que somos unas cuantas personas las que percibimos ese 'plus' que nos regalan las palabras.

Jesús, yo, que soy siestera desde hace ya unos años (algo bueno ha de tener estar en el desempleo) disfruto de ese tránsito entre el sueño y la realidad, como en nebulosa, de una manera especial.
Me ha gustado lerte en este cálido sueño de verano, como me ha sucedido otras veces. Tengo la sensación de que esto ya te lo he dicho otra vez y es posible que me esté repitiendo pero es que éste es un lugar muy especial. Gracias.

estrella dijo...

Disculpa, se me olvidó poner mi nombre y no me gusta eso de 'Anónimo'. Soy Estrella.

Buen día.

Elvira dijo...

Hola Estrella: sí que es bello. ¿De qué color(es) ves tu nombre?

Estoy de acuerdo en que el relato del sueño de Jesús es muy bonito, y si tiene interpretación seguro que es buena: ¿amables encuentros y conexiones entre partes de la psique que no se conocían?

Besos

Jesús Miramón dijo...

Hola, Estrella, sí que resulta fascinante lo que le pasa a Elvira (y a ti también un poco, por lo que dices). Sinestesia. Todo tiene color. Me gustaría sentir lo que sentís vosotras para saber cómo es.

Yo siento formas, volúmenes. Lo mismo da que escuche música o lea, que cante o escriba: siempre siento la pulsión del equilibrio, la búsqueda de un orden, una arquitectura acompasada con la naturaleza. Para mí las palabras son elementos que, además de la mente, ocupan el espacio, y mi deseo es crear con ellas construcciones claras, armoniosas, fluyentes. Uf... no sé cómo explicarlo.

Sobre las siestas te diré que soy incapaz de sobrevivir sin ellas. Son imprescindibles para mi salud.

Jesús Miramón dijo...

Elvira, ¿qué color tienen las cinco estaciones?

Elvira dijo...

Blanco y plata, con algunos colores bailando por en medio (rojo, amarillo y verde). La S es color plata. :-)

Pues consigues tu deseo con las palabras, construyes con belleza, sencillez, sinceridad y profundidad.

Jesús Miramón dijo...

Caray, Elvira, blanco y plata con toques rojos, amarillos y verdes... Me parece fascinante, de verdad. Gracias y un beso.

Aquí me quedaré... dijo...

Me sorprende tu relato..
¿Cómo sabes en el sueño qué estás soñando?
Me sorprenden también los comentarios, nunca lo había oído.
Trabajo con colores durante ocho horas cada día. Si despues de tantas horas, siguiera viéndolos, seguramente diría alguna palabrota.

Buenos días

Jesús Miramón dijo...

Hola, Aquí, pues la verdad es que me sucede muchas veces: sueño y, dentro del sueño, soy consciente de estar soñando. Lo he comentado con otras personas y sé que no soy el único, de hecho creo que es algo bastante común.

Elvira dijo...

Se llaman sueños lúcidos. Un beso

Jesús Miramón dijo...

¡Anda, y gracias a tu información me he enterado de que soy un onironauta!

:-O

Buenos días.

:-)

Elvira dijo...

Onironauta, jajaja! ¡Qué bueno! :-)

Buenos días