lunes, 3 de mayo de 2010

Y llueve

Llueve sobre el tejado de mi casa, sobre la calle, sobre la chapa de los coches aparcados junto a la acera; llueve sobre el pueblo y el asfalto de las carreteras, llueve suavemente sobre la claraboya de la buhardilla donde duermo.

Llueve también sobre este lugar antes de que existiesen casas, calles y carreteras; antes de que desapareciesen los bosques y, más atrás, antes de que apareciesen; llueve antes de los grandes rebaños y antes del blanco meteorito.

Llueve sobre el planeta desierto, un lugar en el que hace mucho tiempo que no habita la raza humana; llueve sobre sus mares poco profundos, llueve suavemente sobre la roca desnuda haciendo el mismo ruido que si pudiésemos escucharlo, llueve dentro de cien millones de años, y llueve.

9 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

"Haciendo el mismo ruido que si pudiésemos escucharlo". Creo que en esa frase está la clave de un cuento magnífico

Jesús Miramón dijo...

Es uno de mis temas recurrentes: cuando ya no quede memoria de nosotros la lluvia, los bosques, los ríos y las olas seguirán cantando su canción. Gracias, Miguel.

Elvira dijo...

Gracias por escribir así y dejárnoslo leer.

Un beso

Ofelia dijo...

Hola Jesús,

esta noche me ha despertado el sedante sonido de la lluvia y sigue lloviendo. Y leo tus palabras tan húmedas y sedantes como la lluvia. Es un lujo que llueva y es un lujo ser acariciada por tus palabras.

Besos que gotean***

Jesús Miramón dijo...

Elvira y Ofelia, gracias. Lo cierto es que aquí -bueno, en Barbastro y en Binéfar- también ha estado lloviendo casi todo el día, lo que, como a Ofelia, me parece un verdadero lujo y me hace muy feliz. Besos.

Gemma dijo...

Verdaderamente llueve, llovió y seguirá lloviendo al margen de las horas y los días. A lo mejor ese es el motivo por el que fingimos indiferencia cada vez que "vemos llover"...

(A mí me encanta, por cierto).
Un abrazo

PS: El micro, redondo.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Gemma, por aquí la lluvia dejó paso a un viento frío muy desapacible. Un abrazo y gracias.

NáN dijo...

Los seres humanos somos conciencia; creo que también los seres vivos son conciencia. La lluvia no sabe que es lluvia. La roca sobre la que cae tampoco lo percibe. Desaparecida la conciencia, cuando nadie, ni hombre ni animal, esté ahí para pensar o sentir que llueve. ¿Lloverá, aunque llueva?

Jesús Miramón dijo...

Yo creo que sí, Nán, y lo hará, lloverá, exactamente del mismo modo que lo hace ahora, porque la lluvia no necesita ser pensada ni sentida, es ajena a nuestros pensamientos. Ya lo hablamos una vez a propósito del sonido de un río del Pirineo, ¿te acuerdas? Yo creo firmemente que la lluvia lloverá cuando nadie ni nada la vea o escuche, así como igualmente creo que el árbol que cae en un bosque desierto hace el mismo ruido que si se derrumbase en un bosque habitado. No creo en Dios pero sí en esas cosas.

(Montañas lejanas)