viernes, 2 de enero de 2026

Ni una pizca

A mis sesenta y dos años siento que no sé nada. Nada de nada, ni una pizca. A decir verdad tampoco sé bien bien qué debería saber aproximadamente. Se hace de noche poco a poco y mañana saldrá el sol, incluso más allá de la niebla o la nieve, al otro lado de la atmósfera de mi planeta. Todavía estoy vivo. Es probable que mañana siga vivo y pueda conducir hasta Zaragoza para darle de comer a mi madre. Amor.

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