jueves, 8 de enero de 2009

Viajes en el tiempo

Anoche soñé con extraños viajes temporales donde aparecía una clínica, alguien muy parecido a Francisco de Goya, un maizal, caminos encharcados, una diligencia, un paseo marítimo de suelo enlosado con piezas de cerámica en forma de ondas.

Hoy durante la cena comenzaba en la televisión una película alemana, "El enigma de Jerusalén", tan mala que casi resultaba enternecedora, donde se contaba un viaje temporal a la época de Jesucristo. La historia arranca cuando unos arqueólogos encuentran un esqueleto de dos mil años de antiguedad y, a su lado, el manual de una cámara de vídeo de la marca SONY. Genial.

Siempre me han apasionado los cuentos y películas donde se narran viajes en el tiempo. Las paradojas imposibles, todo eso. Leí cuando era adolescente un relato maravilloso que narraba un futuro donde los condenados por motivos políticos eran sentenciados al martillo, un artefacto que los enviaba al pasado más remoto sin posibilidad de regreso. El protagonista del cuento arribaba a un lugar desolado en el que otros condenados como él sobrevivían a duras penas en un rudimentario campamento junto al mar. La escena que quedó grabada para siempre en mi cerebro es aquella en la que el exiliado se acerca a la orilla y observa perplejo unos trilobites en las aguas someras. Aunque probablemente he idealizado esa historia daría lo que fuera por volver a leerla.

Cuando imagino viajes temporales nunca imagino apariciones espectaculares en medio de la batalla de Waterloo, al pie de la cruz de Cristo o cabalgando en camello junto a Mahoma, no, lo que imagino se parece más a lo que nos sucedería si un globo aerostático nos depositase en un valle recóndito del interior de Papúa Nueva Guinea: es posible que no encontrásemos a nadie, o tal vez sí, y en ese caso en vez de indígenas barrigudos con largas calabazas a modo de estuche peneano nos toparíamos con ciudadanos romanos, con hititas, con campesinos aztecas, con hombres de Neandertal.

4 comentarios:

koldo dijo...

Esa peli, sí!
La vi hace tiempo, no entera, no pude o no quise o me dormí, ya no recuerdo, pero sí que ayer, nada más ver el comienzo, supe que era la misma.
De los viajes en el tiempo, el de jean reno y los visitantes

Jesús Miramón dijo...

La película es tan horrorosa que resulta cómica, algo que se agradece cuando son tan malas.

Oh, lo que yo agradecería mucho es que alguien conociese el cuento que menciono en el texto y me dijese quién es su autor y dónde conseguirlo. Yo lo leí hace treinta años en una de esas recopilaciones baratas de ciencia ficción, así que lo veo difícil, pero quién sabe.

Miranda dijo...

Le he estado venga de darle vueltas a la cosa y no me acuerdo de donde lo he leído.
Es más, creo hasta haberlo visto en una peli.
Pero nada no caigo.
Es un momento impresionante, como lo de la estatua de la libertad pero a lo bestia.

Joe!, qué memoria...

Que bien todo, Jesús, todo. Las vacaciones, la casa, la vuelta, el frío, todo.

Gracias por estos placeres.
M.

Jesús Miramón dijo...

¡La encontré aquí! Se titula Estación Hawksbill y está escrita por Robert Silverberg. Internet es maravilloso.

Gracias a ti, Miranda, un beso.