miércoles, 8 de agosto de 2012

Tan extraño

Hace semanas que los vencejos y aviones comunes desaparecieron de los cielos de Binéfar de un día para otro, como quien dice. De sus chillidos acrobáticos sobre los tejados erizados de antenas sólo queda un eco idéntico a la última luz del atardecer.

Las pequeñas estaciones que las estaciones contienen fluyen hacia adelante tan irremediablemente como éstas. ¿Por qué el mundo que conozco continúa resultándome tan extraño, tan inaudito?

Algunas de las grandes hojas de los castaños de indias que rodean el lugar donde trabajo ya han comenzado a adelantarse al otoño, su verde clorofila transformándose poco a poco en el color del cielo de un lejano planeta.

6 comentarios:

Portorosa dijo...

Porque lo es, todo lo es. Una vida no llega para acostumbrarse, a poco que uno lo piense.

(Tienes una errata: continúe en lugar de continúa)

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Eso es lo que pasa, es verdad: una sola vida no dura lo suficiente para acostumbrarnos al mundo, es cierto. Me gusta.



(Gracias por el aviso de la errata, Porto, es lo que pasa cuando se corrige deprisa y sin atención: ayer escribí "¿Cómo es posible que el mundo que conozco continúe resultándome tan extraño, tan inaudito?" y esta mañana lo cambié -la frase anterior terminaba "como éstas" y comenzar la siguiente con otro "cómo" lastraba todo el párrafo. Manías. Un abrazo)

Juan Avellana dijo...

Un hermoso pensamiento, Jesús.
Y la apostilla de Portorosa me ha dejado con la boca abierta.
Qué fortuna haberme dejado caer por aquí esta noche.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Coincido con lo que dices del comentario de Portorosa y además me alegro mucho de verte por aquí, Juan. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Tenéis razón, una vida no da para acostumbrarse ni para conocer. Cuando pienso en los últimos avances de la ciencia ( bosones, marte, origen de,la vida etc) lo que siento es: qué rabia, ahora que empieza a ponerse interesante y, en el mejor de los caso, dentro de cuarenta años me retiro y no me habra dado tiempo ni a leer la mitad del primer capítulo. Con lo que me gustaría saber cómo continúa. snif! Los próximos descubrimientos no los veremos como otros no vieron los que disfrutamos nosotros.

Jesús Miramón dijo...

Somos parte de algo: centímetros, eslabones, células. Y creo que, de algún modo, eso hace que todo nos pertenezca: lo anterior, lo presente y también lo futuro, aquello que sólo podemos imaginar.