jueves, 18 de octubre de 2012

Oración

Jesús Miramón del futuro, perdóname por mis pensamientos estériles del presente, perdóname por los laberintos en los que me adentré atraído por el eco de hojas secas; perdóname por no haber aceptado sin resistencia la sencilla y sólida realidad, perdóname por haber desperdiciado tanto tiempo aún conociendo su naturaleza irrecuperable; perdóname todo lo que no supe, perdóname todo lo que sabiéndolo aparté a un lado porque prefería no saber, perdóname la arrogancia, la ingenuidad, la patética inconsciencia de la edad, perdóname lo que de tu pasado, este presente, pueda avergonzarte. Nada hice con verdadera maldad. Todo con ignorancia.

18 comentarios:

Paco Principiante dijo...

AMEN.

Jesús Miramón dijo...

Todo con ignorancia.

giovanni dijo...

Es refrescante, me haces pensar sobre lo que veo, hago, pienso y lo que no veo, hago y pienso y, al mismo tiempo, me doy cuenta de mis incapacidades e ignorancias, con esa leve y a veces fuerte intranquilidad que tendría que ver, hacer y pensar mejor. Sin embargo, trato de no dejarme llevar por esa cierta frustración diciéndome que no soy capaz y no lo seré (nunca?) de armonizar todo, que siempre habrá conflicto y que eso quizás no sea tan malo, porque es una fuente de inspiración y un reconocimiento de humildad. (Ya sabes que no tengo ninguna religión menos la de la naturaleza.)

Un abrazo

Portorosa dijo...

Seguro que te lo perdona.

¿Tú perdonas al Jesús Miramón del pasado?

fa mayor dijo...

El perdón. Qué gran manifestación de amor. De AMOR, con mayúsculas.
Te deseo un perdón dulce, comprensivo, generoso... y aleccionador.
Un abrazo,

Jesús Miramón dijo...

Esa es la palabra, Giovanni: armonía, armonizar. Creo que una de las causas de la ansiedad que afecta, nos afecta, a tantas personas actualmente, sobre todo en España, es la disonancia, cómo desafina la melodía que surge de nuestros sentimientos, nuestra razón y la información de la que disponemos.

La armonía, la afinación, es algo imprescindible para mí, tan imprescindible que cuando no existe me vuelvo loco, pierdo el rumbo. Debo aprender a aceptar, como dices, que siempre habrá conflictos, que a menudo la realidad desafina y yo no puedo hacer nada por evitarlo.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

A medias, Porto. Hay cosas que no me perdono, cosas que por mucho que lo intento no me perdono. He sido tan estúpido en el pasado que precisamente por eso, por esa consciencia irremediable de mi estupidez, me temo que el Jesús Miramón del futuro continuará perdonándome sólo a medias. Nadie como nosotros mismos conoce nuestros verdaderos puntos débiles. Nadie como nosotros mismos es capaz de ser tan cruel.

Pero me haces una pregunta directa y mereces una respuesta directa y sencilla. ¿Perdonas al Jesús Miramón del pasado? No. No le perdono.

Jesús Miramón dijo...

Es verdad, siempre he creído que no existe una palabra más hermosa cuando se siente de verdad, cuando se expresa sinceramente. Perdóname.

Pero desde que ayer escribí este texto me he dado cuenta de que el perdón únicamente puede venir de fuera, nunca de nuestro interior. Nosotros no podemos perdonarnos ni en el pasado ni en el futuro ni en el presente. Para perdonar hay que ignorar, y aunque yo ignoro mucho, muchísimo de mí, no ignoro ni ignoraré nunca lo suficiente.

Mi texto es, por tanto, una mezcla de retórica, búsqueda y deseo. Sólo eso.

Un beso, Manoli.

Portorosa dijo...

La pregunta era directa pero entendería que la repuesta no lo pudiera ser.

Es difícil perdonarse según qué cosas. A veces, imposible sin ignorar, como dices. Pero por otra parte el perdón ajeno, como sabes, no nos basta, no nos tranquiliza, si no tenemos también el íntimo nuestro.

Nos podemos perdonar errores, creo yo; pero no borrar la mala conciencia.

Un abrazo.

giovanni dijo...

Portorosa, creo que se trate más bien de entender nuestros errores y no de perdonarnos los errores (por 'definición' es casi imposible). Otra cosa es cómo se habla de los errores cometidos a las personas que hayan sufrido por ellos (o cosa semejante).

Un abrazo

۞ Rociolat ۞ dijo...

Jesus creo que no tienes nada que perdonarle al Jesus del pasado, mas bien " aceptalo"...

Me pregunto algo Jesus...De tus ataques de panico, dime en ¿cuantos moriste de verdad?...Sabes Jesus creo que debes aprender el primer mandamiento de los ansiosos es que " mas abajo del suelo no pasaras y si creiste morir en cada una, de aquellas veces en que te sobrevino el panico, de verdad que fue solo un efecto cerebral que puedes solucionar mirando algunas pelis de mucha risa algo asi como las pelis de TORRENTE, o comiendo en grandes cantidades acelgas, brocolis, espinacas, por su alto contenido en clorofila, tambien debes consumir chocolate y buscar parajes verdes intensos y sentarte 10 minutos a observar para que el color verde estimule tu almendra cerebral a traves de tus ojos.

Saludiños y recuerda que el miedo es solo un efecto sensorial.

Jesús Miramón dijo...

Rociolat, gracias por tus buenas intenciones.

Elvira dijo...

Yo solo consigo perdonarme los errores gordos del pasado cuando me parece que en el presente voy cambiando el rumbo, aunque sea muy lentamente, milímetro a milímetro. Espero que te pase eso. Besos

Jesús Miramón dijo...

Milímetro a milímetro, eso es.

Bentornata.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Hacemos lo que podemos, a veces a ciegas, como dices a veces.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Y es verdad, José Luis, a ciegas y lo que podemos. Pero mira qué bonita está hoy Binéfar después de toda la noche lloviendo sin parar. El aire se ha limpiado y el color gris del cielo hace que los edificios, los coches aparcados e incluso las personas que caminan por la calle tengan una nitidez especial.

Un abrazo.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Es cierto, como también lo era la nitidez de esta tarde cuando he ido a Zaragoza a llevar a mi hija. Tenía que llevar algo voluminoso y la he llevado yo. Hemos ido por Esplús, Albalate, Alcolea, Ontiñena y Candasnos, y de allí a Zaragoza por la N-II. He ido por allí porque quería que viera la probable crecida del Alcanadre y del Cinca, y porque quería enseñarle aquellos terrenos que estuvieron a punto de ser los de Gran Scala, incluso hemos bromeado sobre la oportunidad ya irrealizable de que yo acabara mi vida profesional, e incluso la otra allí, tocando en un bar o en un casino, como en las películas americanas de Las Vegas. De Ontiñena a Candasnos, en veintitantos kilómetros, sólo nos hemos cruzado con un coche, como muchas veces, y en algunos barrancos nunca había visto agua hasta hoy. Luego, lo normal, o sea, la N- II con esos hoteles de carretera y esos bares que he frecuentado bastantes veces, los camiones, los coches rápidos y con prisa, el sol, el aire, domingo por la tarde mirando mucho los dos. He vuelto luego por la autovía, yo solo. Es inevitable pensar que también viví en Zaragoza de los nueve a los veinticinco años, y los viajes con mi hija me recuerdan los míos con mi padre, y he caído en la cuenta de que estos años, a pesar de la crisis, de su incierto porvenir, de todos los problemas que ella o nosotros podamos tener, a pesar de eso serán, a sus ojos, sus mejores años. También he pensado que en nuestra memoria todo es presente, y conviven sin esfuerzo, relacionándose, todo nuestro pasado, aceptado ya, con el presente, el propio, el de las personas cercanas y aun el generacional. También he pensado que esta tarde de domingo, a pesar de su normalidad, de su vulgaridad incluso, ha sido una buena tarde para mí.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Menudo comentario, José Luis, qué maravilla.

Un abrazo.