sábado, 7 de enero de 2012

Carrer Major

Sucedió esta mañana. Era el primer día de la temporada de rebajas y el carrer Major rebosaba de gente. Yo esperaba a Maite en la esquina de Cavallers, al lado de Zara, cuando me fijé en una mujer que caminaba en mi dirección. Lloraba. En su mano derecha llevaba un pañuelo de papel. Vestía un uniforme de trabajo negro, tal vez un traje de camarera. Pasó a mi lado sin mirarme y siguió su camino. Yo me di la vuelta con la discreción a la que estamos habituados todos los hombres y la vi alejarse calle arriba.

jueves, 5 de enero de 2012

Si no tienes miedo

El viento agita violentamente
la cortina exterior de la terraza.
Es basta y rudimentaria,
un apaño que inventé
para que el sol del verano
no convirtiese la buhardilla
en un horno. Ahora
el viento la vapulea contra el cristal
y yo contemplo su ira
sentado ante mi mesa,
libre, gordo y a salvo
de las inclemencias de
la meteorología,
no del tiempo.
Todo es tan absurdo.
Los espejos en primer lugar
y después, si no tienes miedo,
el corazón.

miércoles, 4 de enero de 2012

Vivo de sueño

Iba a escribir que me muero de sueño pero al momento me he dado cuenta de que sucede justamente lo contrario: vivo de sueño.

domingo, 8 de mayo de 2011

128

La tarde del domingo se desliza plácidamente como un río ancho y caudaloso. Sobre su superficie viajan algunas ramas flotantes, chillidos de pájaros, nubes.

sábado, 7 de mayo de 2011

127

Lluvia durante todo el día. Por la tarde me asomo a la terraza de mi buhardilla y grabo un minuto de su repiqueteo.

viernes, 6 de mayo de 2011

126

Después de comer estoy tendido en la cama, con el estómago lleno de garbanzos como el del lobo de cabritillos, cuando escucho voces en la calle: ¡Miramón! ¡Miramón! Tras unos segundos de confusión deduzco que es la horda de mi hijo, a quien siempre llaman por su apellido, nunca por su nombre, una costumbre entre los cromañones adolescentes de este territorio. Poco a poco el volumen de los gritos de Carlos y sus amigos disminuye a medida que se alejan en busca de nuevos lugares donde hacer resonar sus voces en pleno proceso de cambio hormonal. Cuando todo vuelve a quedar en silencio cierro los ojos e intento dormir un poco, hoy tengo ensayo con la coral y necesito estar descansado. Mientras me deslizo suavemente en el agujero de gusano el lobo continúa durmiendo y roncando bajo un árbol, su barriga llena de cabritillos todavía vivos. No sabe lo que le espera.

jueves, 5 de mayo de 2011

125

Para escribir literariamente es imprescindible la desfachatez.

miércoles, 4 de mayo de 2011

124

Al salir del trabajo me llama la atención el color achocolatado del río Vero, que corre veloz ceñido por el cauce de hormigón que cruza la ciudad. El sol brilla en el cielo despejado y caigo en la cuenta de que la turbiedad del agua es fruto de las tormentas de las montañas, que suelen ser violentas y espectaculares. La lluvia cayó con fuerza allí arriba no hace demasiado tiempo, tal vez anoche o incluso esta misma mañana, y ahora, al mediodía, bajo la luz radiante del somontano, sus consecuencias fluyen delante de mí rumbo al río Cinca, el gran Ebro y el mar lejano. Durante un instante veo con claridad lo que miles de poetas cantaron: el paisaje convertido en piel sensible, las venas y arterias del mundo, las tormentas del corazón, nuestras vidas, el río.

martes, 3 de mayo de 2011

123

Siendo músico aficionado, ¿cómo no amar con devoción la cerveza Guinnes, cuyo logo es una preciosa arpa irlandesa?