domingo, 12 de abril de 2026

Poetas y astronautas

El domingo de abril ha amanecido gris y lluvioso en Zaragoza. Me he servido un café con leche y he venido a escribir un momento. No tengo mucho que contar salvo decir que he vivido la aventura espacial de la Artemis 2 con un entusiasmo inesperado incluso por mí mismo. Durante las informaciones de la misión he vuelto a comprobar que, esencialmente, los seres humanos somos poéticos por naturaleza. La astronauta dijo que para ella lo más sorprendente fue comprobar la solidez física de la existencia de la luna, su presencia real ante ella, y un compañero sintió esa conmoción que suelen sufrir los astronautas al contemplar la belleza de nuestro planeta y confirmar que todos somos hermanos en la soledad del espacio.

Luego iremos a estar con mis padres, dar de comer a mi madre y cambiarle el pañal. Dentro de unos meses viviremos permanentemente en esta ciudad donde crecí: mi jubilación ya asoma al final del camino, mi propio viaje a la luna avanza sin mirar atrás. Todos somos poetas y astronautas, esta misma Tierra donde nacemos y envejecemos es la nave que nos empuja a través del tiempo. La vida es un milagro.

sábado, 4 de abril de 2026

Semana santa

Estudié en un colegio religioso y me crié y crecí con la silueta de Jesucristo en mi cerebro. Cuando me acostaba cruzaba mis manos sobre mi torso y era él, hablaba con él. Lo veía en manchas de humedad en la pared, en la corteza de los árboles, en las sombras del agua en un lago: veía a Jesús en todas partes. Pude perfectamente haber sido sacerdote, pero al llegar a la pubertad descubrí que me interesaba mucho el sexo. Queda el eco. Sigo sintiéndome cristiano casi de modo clandestino. Cuatro frases famosas, dos principios sencillos. Quiere a los demás como a ti mismo. Antes pasará un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el cielo. Esas cosas woke.

Hemos lanzado una nave espacial a la luna. Un cohete gigantesco impulsó una cantidad surreal de combustible ardiente para alejarse de la gravedad de nuestro planeta. Ahora mismo, en este mismo instante, navegan en ingravidad hacia la débil gravedad de la luna.

No quiero ligar la presencia de Jesucristo en mi vida con el último viaje a la luna de mi especie, no soy capaz de algo así, sólo doy testimonio de ello. Soy un observador sintiente, un habitante del buque. Estoy aquí, respirando, vivo, capaz de caminar. Lamento la crucifixión de Jesús, su tortura y sádica ejecución, y al mismo tiempo celebro los primeros pasos del cohete que probablemente se convertirá en el medio de transporte de humanos a través del espacio profundo en la futura exploración que nos espera.

El río Vero fluye con cierta alegría frente a nuestro apartamento. Hay tanta nieve en las montañas que lo seguirá haciendo durante mucho tiempo. En los árboles al otro lado duermen los pájaros que escuchamos cuando están despiertos. En qué estarán soñando ahora. En qué soñaré yo dentro de un momento.