domingo, 12 de abril de 2026

Poetas y astronautas

El domingo de abril ha amanecido gris y lluvioso en Zaragoza. Me he servido un café con leche y he venido a escribir un momento. No tengo mucho que contar salvo decir que he vivido la aventura espacial de la Artemis 2 con un entusiasmo inesperado incluso por mí mismo. Durante las informaciones de la misión he vuelto a comprobar que, esencialmente, los seres humanos somos poéticos por naturaleza. La astronauta dijo que para ella lo más sorprendente fue comprobar la solidez física de la existencia de la luna, su presencia real ante ella, y un compañero sintió esa conmoción que suelen sufrir los astronautas al contemplar la belleza de nuestro planeta y confirmar que todos somos hermanos en la soledad del espacio.

Luego iremos a estar con mis padres, dar de comer a mi madre y cambiarle el pañal. Dentro de unos meses viviremos permanentemente en esta ciudad donde crecí: mi jubilación ya asoma al final del camino, mi propio viaje a la luna avanza sin mirar atrás. Todos somos poetas y astronautas, esta misma Tierra donde nacemos y envejecemos es la nave que nos empuja a través del tiempo. La vida es un milagro.

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