viernes, 25 de septiembre de 2026

Aceptable

Mi último día de trabajo remunerado he despertado cuando todavía era de noche. No he dormido bien, de hecho mi reloj dice que la calidad de sueño sólo ha sido "aceptable", debido sobre todo a una hora y cuarenta y tres minutos de vigilia. Suenan unas campanas lejanas, casi inaudibles, como cada mañana, pero esta mañana es distinta: nunca más abriré los ojos dispuesto a acudir a mis obligaciones laborales; a partir de ahora, de hoy mismo, cuando salga de la oficina de información de la Seguridad Social de Barbastro donde he desarrollado mi actividad profesional en los últimos veinticinco años, seré un ciudadano libre, un nuevo jubilado feliz por un lado y perplejo por otro, perplejo como los animales deslumbrados por la luz del vehículo que se precipita hacia ellos en la carretera.