sábado, 25 de julio de 2026

Como cuando

Debo decir que, a estas alturas de mi vida, me siento tan ignorante y tan sabio como cuando tenía dieciséis años, exactamente igual.

Tengo sesenta y tres, he sido abuelo y, de pie ante el mundo y todo lo que aparentemente existe, me siento como cuando era un adolescente, de hecho si soy sincero no veo que haya avanzado mucho más: entonces tenía la sensación de que al cerrar los ojos el mundo dejaba de existir, que la realidad era un constructo de mis sentidos y mi imaginación, y esa certeza es algo que nunca ha desaparecido del todo en mi vida.

Es algo verdaderamente extraño mirarse en el espejo por la mañana, contemplar a un hombre de cabello blanco con sobrepeso y bolsas bajo los ojos y al mismo tiempo ver al joven flaco y perdido que comenzaba esta experiencia vital que, milagrosamente, todavía continúa.

Creo que todavía no he madurado, que no he aprendido casi nada, si eso significa algo en algún lugar de todo esto que existe donde existimos, en todo esto donde ha nacido la preciosidad absoluta que es mi nieto Luca.

Debo decir que continúo intentando ser honesto conmigo mismo, lo que no significa que lo consiga alguna vez; debo decir que día a día pretendo ser consciente del universo hasta donde alcanzan mis órganos perceptores de la realidad. Lucho, como cuando era apenas un niño, contra mi ignorancia infinita. Intento ser feliz. Escribo aquí mi testimonio.

sábado, 11 de julio de 2026

Mundos

De nuevo en Bergen, seguramente por última vez en esta vida. Mi hija, su pareja y nuestro nieto se mudarán en unos meses al sur de Francia y dejarán atrás este sol boreal que nunca desaparece del todo en las noches de julio, este sol tan diferente al de España, tan directo y vertical. El cielo es de un color azul pálido. Los hidroaviones y helicópteros sobrevuelan la ciudad.

Bergen, Noruega, es un mundo; Barbastro, Zaragoza, son otros mundos; cada corazón, cada familia, lo es; la existencia corre, fluye sin medida: somos una minúscula coma en la inmensa historia del universo y, sin embargo, al tocar las tiernas piernecitas de Luca, que justamente hoy cumple un mes de vida, presiento el poder que tendrán, la fuerza, el impulso que le empujará a descubrir sus mundos.