sábado, 11 de julio de 2026

Mundos

De nuevo en Bergen, seguramente por última vez en esta vida. Mi hija, su pareja y nuestro nieto se mudarán en unos meses al sur de Francia y dejarán atrás este sol boreal que nunca desaparece del todo en las noches de julio, este sol tan diferente al de España, tan directo y vertical. El cielo es de un color azul pálido. Los hidroaviones y helicópteros sobrevuelan la ciudad.

Bergen, Noruega, es un mundo; Barbastro, Zaragoza, son otros mundos; cada corazón, cada familia, lo es; la existencia corre, fluye sin medida: somos una minúscula coma en la inmensa historia del universo y, sin embargo, al tocar las tiernas piernecitas de Luca, que justamente hoy cumple un mes de vida, presiento el poder que tendrán, la fuerza, el impulso que le empujará a descubrir sus mundos.

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