sábado, 25 de julio de 2026

Como cuando

Debo decir que, a estas alturas de mi vida, me siento tan ignorante y tan sabio como cuando tenía dieciséis años, exactamente igual.

Tengo sesenta y trés, he sido abuelo y, de pie ante el mundo y todo lo que aparentemente existe, me siento como cuando era un adolescente, si soy sincero no veo que haya avanzado mucho más: entonces tenía la sensación de que al cerrar los ojos el mundo dejaba de existir, que la realidad era un constructo de mis sentidos y mi imaginación, y esa certeza es algo que nunca ha desaparecido del todo en mi vida.

Es algo verdaderamente extraño mirarse en el espejo por la mañana, contemplar a un hombre de cabello blanco con sobrepeso y bolsas bajo los ojos y al mismo tiempo ver al joven flaco y perdido que comenzaba esta experiencia vital que, milagrosamente, todavía continúa.

Creo que todavía no he madurado, que no he aprendido casi nada, si eso significa algo en algún lugar de todo esto que existe donde existimos, en todo esto donde ha nacido la preciosidad absoluta que es Luca.

Debo decir que continúo intentando ser honesto conmigo mismo, que día a día pretendo ser consciente del universo hasta donde alcanzan mis órganos perceptores de la realidad. Lucho, como cuando era apenas un niño, contra la ignorancia. Intento ser feliz. Escribo aquí mi testimonio.

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