sábado, 19 de septiembre de 2009

La salamanquesa

Me has sorprendido aquí, entre el hibisco y la madreselva. Yo, guiada por un instinto millones de años más antiguo que el tuyo, me he quedado quieta, inmóvil, confiando en pasar inadvertida. Tú te has acercado lentamente hasta detenerte a una distancia prudencial, te has puesto en cuclillas para observarme mejor e, ignorando que soy un animal, has dicho: «Hola, pequeña». ¿Estás loco? ¿Acaso piensas que puedo comprenderte?

12 comentarios:

NáN dijo...

Delicioso.

Elvira dijo...

"Hola gigante." :-)

Gemma dijo...

Plas, plas, plas.

Jesús Miramón dijo...

:-)

José Luis dijo...

Me gusta mucho lo que has escrito, Jesús. Debe ser de las últimas, parece que el frío se nos está echando encima.

Un saludo

José Luis

Jesús Miramón dijo...

Siempre hemos tenido salamanquesas en esta casa, siempre, desde el primer día que hicimos aparición por aquí. Hay una que ronda alrededor del compresor del aire acondicionado de abajo, y otra, la protagonista de este cuento diminuto, caza en la esquina de la terraza donde guardo la leña, entre el árbol de hibisco y la enredadera de madreselva. Me gustan mucho.

NáN dijo...

Yo tengo un pequeño geko, en mi casa del centro de Madrid.

Hace dos o tres domingos invité a comer a mi hijo, como de costumbre. Le tocaba fregar y cuando lo iba a hacer me llamó. Estaba allí, mojado y asustado, sin poder salir, pequeño, de color gris. Él me dijo que son muy buenos porque se comen los bichitos. Lo sacamos y lo dejamos por la casa.

Días después, cuando me iba a duchar, al pisar la alfombra gris, lanuda, salió corriendo. Ahora no sé dónde está. Espero que haya aprendido que esa alfombra no es un buen sitio, porque por supuesto mi compañera no sabe nada de este habitante y se podría llevar un susto.

Me gusta mucho saber que anda por ahí.

Jesús Miramón dijo...

Vuestro geko, que, es cierto, es lo que verdaderamente son las salamanquesas, vuestro geko, digo, es un verdadero polizón. Si por un casual tu compañera lo descubre puedes tranquilizarla, además de informándola de que come insectos (cucarachas y arañas), recordando que es un animal que da suerte en muchas tradiciones mediterráneas.

:-)

NáN dijo...

¡Vaya! Como mi hijo es biólogo, me dijo "geko" y eso puse. Pensé que eran una variedad de salamanquesas, no el mismo animal. Para las cosas de los animales y del campo soy un inútil. Gracias por enseñarme.

Lo que dices de las cucarachas me viene fenomenal para racionalizar después del "grito". (Y si no se encuentran y el "grito" no se produce, mejor que mejor).

Gemma dijo...

;-)

Luis Rivera dijo...

Este verano ha estado particularmente habitado de salamandras o lagartijas, en el jardín, siempre cerca de los muros de la casa. Me gusta mucho verlas, confiadas y al acecho al mismo tiempo, Marcan un ritmo propia, son ajenas pero hacen compañía.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Luis, me gusta cuando dices que marcan un ritmo propio, que son ajenas y al mismo tiempo nos hacen compañía. Hay ahí un misterio que nos concierne. Siempre me ha sorprendido la existencia de los animales.