sábado, 19 de marzo de 2011

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Escuchando el adagio de la novena de Mahler hay momentos en los que sientes que tu corazón no va a poder empaparse más de tanta belleza, estremecido en el oscuro interior del pecho, palpitante corazón vivo, sangrante, mecánico, efímero.


Gustav Mahler - Sinfonia nº 9 - Adagio: Sehr langsam und noch zurückhaltend - Kurt Sanderling - Orquesta filarmónica de la BBC, Londres, 1982.

9 comentarios:

giovanni dijo...

Ah, Mahler, él está en mi novela, con el Adagietto de la famosa Quinta Sinfonía. Interesantes los enlaces de tu post y, como siempre, un placer leerte.
Uno de mis problemas con el (quinto?) mejoramiento de mi novela es que en holandés me expreso de otra manera que en castellano, por ejemplo nunca diría 'estremecido en el oscuro interior del pecho, palpitante corazón vivo, sangrante, mecánico, efímero', a pesar de que pienso en esos 'conceptos'. Y en español o italiano o francés no puedo escribir como 'un escritor' y tal vez sea también por eso que me gusta tanto escribir en una lengua latina.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Anda, giovanni, no sabía que habías escrito o estabas escribiendo una novela. Veo que todavía quedan renacentistas.

El tema de los idiomas es interesantísimo. ¿Por qué no podrías expresar esos conceptos en holandés? ¿Y por qué no puedes escribir como «un escritor» en español o italiano o francés (renacentista y políglota), si precisamente las lenguas latinas son tan literarias, pobladas de sinónimos, condicionales y verbos irregulares?

giovanni dijo...

Jesús, el tema de los idiomas es amplio... En holandés se usa un lenguaje menos emotivo o si se habla de emociones muchas veces es en forma irónica (por lo menos entre los "intelectuales") o con distancia. No puedo escribir como "un escritor" en esas lenguas porque no son la lengua de mis padres. Aún cuando uno habla bastante bien uno de esos idiomas, escribir en ellos textos literarios es sumamente difícil y, creo, imposible (non tutto è possibile!).

Jesús Miramón dijo...

Lo comprendo. Yo el único idioma que domino con soltura, aparte del español, es el catalán, y creo que me costaría mucho escribir literatura en él. Sin embargo Joseph Conrad o Nabokov, por ejemplo, fueron enormes escritores en lenguas ajenas a su idioma materno. En fin, es un tema amplio, como dices.

El famoso adagietto de la quinta es también maravilloso, también me gusta mucho, pero este de la novena, sobre todos los primeros movimientos y los últimos, se infiltra en el tuétano. Ahora estoy escuchándolo de nuevo y no puedo evitar conmoverme. Aquí hay un análisis somero de la obra, donde asoma constantemente la muerte.

Un abrazo.

giovanni dijo...

Conrad y Nabokov vivieron en un ambiente en que escuchaban y, supongo, hablaban diariamente ese idioma no materno (paterno). Mi caso es distinto, vivo en Holanda y hablo casi siempre holandés con mi compañera, excepto cuando estamos con amigos de otra habla.

Gracias por el nuevo enlace. Eso de escuchar de nuevo, y otra vez de nuevo, es algo que describo en mi novela.

Un abrazo

Rayuela dijo...

tan efímero que duele...

pero nos queda Mahler...


besos*

Jesús Miramón dijo...

Nos queda Mahler, y Bach, y Mozart, y Haendel, y Haydn, y Schubert, y Beethoven, y Barber, y Mompou, y Rutter, y Finzi, y Monteverdi, y Morricone, y Vivaldi, y Palestrina, y Fauré, y Rachmaninov, y....

Luciérnagas.

Un beso, Rayuela.

Javier dijo...

Gracias, Jesús. Tarde de exámenes. Ya sabes lo de corregir y demás, la tarea odiosa. Me viene muy bien el fondo de esa 9ª que ya tenía en uno de mis viejos vinilos, pero pongo esta tarde tu grabación para que me acompañe y suavice así, en la medida de lo posible, el suplicio.
Abrazos.

Jesús Miramón dijo...

Ánimo, Javier, y que la música te ayude a ser ecuánime en la tarea odiosa. Un abrazo fuerte.