martes, 30 de noviembre de 2021

Brújula

Todo está bien, me digo a mí mismo una y otra vez a lo largo de los días. Cuando llueve, cuando una niebla tan suave que ni siquiera merecería llamarse así borra ligeramente las vistas desde la ventana de la cocina. Todo está bien, pienso cuando vuelvo del trabajo bajo el cielo, entre edificios y coches aparcados en las aceras. Nada tiene importancia salvo, tal vez, esta curiosidad viva, efímera, sincera y sin dirección de ningún tipo. No hay brújula porque no existe norte alguno. Todo está bien mientras me quede a ti y a mí algo, un último suspiro o el primero de todos los demás. No hay mucho más que hablar sobre esto.