domingo, 8 de marzo de 2009

Octavo día

Me he emocionado mucho cuando hace unas horas he visto aparecer en el escenario del Auditori Enric Granados de Lérida al mítico director Sir Neville Marriner, de increíbles ochenta y cuatro años de edad, ochenta y cinco a partir del próximo quince de abril. Caminando a grandes zancadas se ha acercado al primer violín, le ha dado la mano, ha girado sonriente hacia el público y se ha inclinado ante nuestros entusiasmados aplausos. Yo era consciente de estar viviendo un momento histórico para mi pequeño e íntimo planeta personal, tengo algunos vídeos de conciertos suyos, entre ellos el maravilloso Mesías que dirigió en Dublín con la Academy of St. Martin in the fields en mil novecientos noventa y dos, y para mí era como estar viendo al mismísimo John Wayne. Sir Neville Marriner dirigía hoy a la sección de cuerda de la Orquesta de Cadaqués, con la que colabora desde hace muchos años. Músicos de altísimo nivel, buenísimos. Ha sido un magnífico concierto que hubiera lamentado mucho perderme. No todos los días puede disfrutar uno de directores de orquesta legendarios.

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Programa final del concierto (después de que el director haya intercambiado el orden de las dos partes):

Primera parte

Ralph Vaughan Williams: Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis
Arnold Schönberg: La nit transfigurada, op. 4

Segunda parte

Samuel Barber: Adagio per a orquestra de corda, op.11
Antonín Dvorák: Serenata en mi major per a orquestra de corda, op.22