lunes, 19 de enero de 2026

Como si ningún accidente

Durante la cena hablo con Maite de Fernando Sánchez Dragó. Cuando presentó su libro Gárgoris y Habidis en el Centro Cerbuna del campus universitario de Zaragoza yo estaba allí, sentado en tercera o cuarta fila con mi nuez sobresaliente y la mirada pasmada e inocente de mis dieciséis o diecisiete años. ¿Quién recuerda ahora aquel libro? Yo lo recuerdo, y me impresionó mucho, pero me doy cuenta de que ya nadie habla de él, como sucede con Henry Miller o José Luis Sampedro. Todo se precipita hacia la anécdota, hacia el olvido. No hay nada que hacer: la arena del desierto anegará aulas, ayuntamientos y quirófanos.

Vivamos inmortalmente ahora, como si ningún accidente ferroviario estuviese a punto de suceder, como si ningún avión estuviese a punto de estrellarse contra montañas salvajes; vivamos mientras palpiten nuestros corazones y nuestros cerebros piensen en el futuro: esa es la única manera de vivir, el único alimento posible de la curiosidad y la inteligencia, el único modo literalmente humano de ser humano en el mundo.

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