lunes, 19 de enero de 2026

Como si ningún accidente

Durante la cena hablo con Maite de Fernando Sánchez Dragó. Cuando presentó su libro Gárgoris y Habidis en el Centro Cerbuna del campus universitario de Zaragoza yo estaba allí, sentado en tercera o cuarta fila con mi nuez sobresaliente y la mirada pasmada e inocente de mis dieciséis o diecisiete años. ¿Quién recuerda ahora aquel libro? Yo lo recuerdo, y me impresionó mucho, pero me doy cuenta de que ya nadie habla de él, como sucede con Henry Miller o José Luis Sampedro. Todo se precipita hacia la anécdota, hacia el olvido. No hay nada que hacer: la arena del desierto anegará aulas, ayuntamientos y quirófanos.

Vivamos inmortalmente ahora, como si ningún accidente ferroviario estuviese a punto de suceder, como si ningún avión estuviese a punto de estrellarse contra montañas salvajes; vivamos mientras palpiten nuestros corazones y nuestros cerebros piensen en el futuro: esa es la única manera de vivir, el único alimento posible de la curiosidad y la inteligencia, el único modo literalmente humano de ser humano en el mundo.

4 comentarios:

Fackel dijo...

Y el azar permanece (no solo la voluntariedad humana)

Jesús Miramón dijo...

Sólo podemos vivir aceptando su existencia y, a la vez, como si no existiera. No hay otro modo. Por suerte nuestro cerebro ha evolucionado durante miles o millones de años para que algo tan contradictorio forme parte de nuestra naturaleza desde el nacimiento hasta el final. El conocimiento del azar e ignorar ese conocimiento forma parte de nuestras habilidades básicas. Yo doy gracias infinitas a nuestra sabiduría inconsciente. Seguimos navegando e incluso logramos ser felices mientras tanto.

andandos dijo...

En el último traslado tiré los cuatro tomos de Gargoris y Habidis pero lo tengo en formato digital. Me impresionó, sobre todo el primer tomo, cuando lo leí, allá por el 84. Hay libros que volverán, lo veamos o no. Nunca lo vi en persona, a Sánchez Dragó, pero le seguí más o menos hasta el final. En fin. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Yo dejé de respetarle cuando comenzó a convertirse en un fascista colaborador de VOX. No sé qué le sucedió para hacer ese viaje desde el comunismo antifranquista, pero dejó de interesarme para pasar a despreciarlo. Eso no impide que Gárgoris y Habidis me deslumbrase en mi lejana juventud.