lunes, 5 de enero de 2026

Efímeros

Por la mañana, camino del trabajo, había una pequeña y esponjosa capa de nieve sobre los coches aparcados junto a las aceras. La nieve, no sé por qué, me provoca esperanza y pureza. Aquí no nieva casi nunca, y en los capós de los coches alguien había dibujado con el dedo corazones y nombres, testimonios efímeros de su existencia. Siempre el mismo impulso durante miles y miles de años: dejar testimonio. Al salir del trabajo la nieve ya se había derretido.

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