domingo, 25 de enero de 2026

Una tortilla francesa

He estado unos días de vacaciones que no consumí el año pasado. Si no los disfrutaba antes del treinta y uno de enero los perdía, así que... bueno. Hoy he guisado rabo de vaca al vino tinto, una receta lenta y sin prisa, me ha llevado casi toda la mañana. Ahora llueve. Mañana vendrán a comer a casa Carlos y Raquel. Les cocinaré unos espaguetis a la carbonara y se llevarán rabo de vaca. La vida, en realidad, es sencilla a veces. No siempre, pero casi siempre, y cuando no lo es no es por culpa suya sino por la nuestra. A mis sesenta y dos años estoy aprendiendo a soltar, a no darle importancia a casi nada. Dentro de unos meses seré abuelo y, tras el entusiasmo explosivo y casi juvenil de la primera noticia, ahora estoy tranquilo. Todo sucederá. No pasa nada. Maite y yo cenaremos una tortilla francesa y nos iremos a dormir. Cerraré los ojos mientras el planeta gira.

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