jueves, 8 de enero de 2026

Luciérnagas

El fenómeno de los blogs no ha muerto ahora: lo hizo hace mucho tiempo. Al principio, allá por los años dos mil, fueron un bullicio de creatividad compartida, nada menos que los diarios en internet de perfectos desconocidos que, sin embargo, en algunas ocasiones, lograban conmoverte sin saber bien por qué (aunque en realidad yo sí lo sé, es algo extraordinario y se llama comunión).

No pasa nada. Los días fluyen, las luciérnagas brillan y se apagan. Yo escribo en la red desde el dieciséis de mayo de dos mil cuatro, hace más de veintiún años. Hay ahí un mapa, el de mi viaje cotidiano durante todo este tiempo. No sé cuantas estaciones más lo seguiré escribiendo. En los próximos meses mi vida va a experimentar cambios muy importantes. Me gusta saber que tengo este lugar para seguir articulando mi pensamiento y dejar la huella de mi mano en la pared de la cueva.

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