martes, 1 de febrero de 2011

32

Son las cinco de la mañana y no puedo dormir. No estoy seguro de que haya sido una buena idea hacer frente a mi vieja y crónica rinitis. He comenzado el tratamiento con corticoides, antibióticos y nebulizadores nasales, y mi organismo se resiente, me siento extraño, no estoy acostumbrado a tanta medicación. La primera fase del tratamiento va a durar diez días, ayer fue el primero, y el doctor P., un hombre tal vez demasiado serio y distante, me aseguró que no me ocasionaría ninguna molestia, lo cual no ha resultado cierto del todo. Le daré un voto de confianza, no quiero rendirme tan ridículamente pronto, pero estoy inquieto. Debería intentar dormir un poco. Pronto amanecerá.

16 comentarios:

añil dijo...

¿Has probado con otras técnicas más naturales?puede que no sean tan rápidas pero si funcionan te evitas toda esa medicación y si no, pues nada, a aguantarse un poco, lo importante es estar bien.

Me encanta el campo amapolas.

Un beso, o 32 en este caso, jajajaja.

Kris Kelvin dijo...

Nada es gratuito.

Un saludo y mejórese.

Jesús Miramón dijo...

Añil, a lo largo de casi treinta años he probado muchos remedios, incluso probé hace mucho tiempo, a pesar de mis reticencias, que se confirmaron, la homeopatía. Tendré que confiar en los avances de la medicina. Un beso.

José Luis Ríos dijo...

Debe ser un efecto secundario no muy habitual, Jesús. Espero que te mejores.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Un saludo, Kris Kelvin, y gracias. En realidad sólo estoy un poco regular porque se supone que me estoy curando, lo que no deja de tener su aquel.

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, José Luis, me armaré de paciencia.

estrella dijo...

Ándate con cuidado ante los corticoides, no sientan demasiado bien. Y con los nebulizadores, que son fantásticos, pero sin darse uno cuenta tiene una dependencia que no es buena...
Lo digo porque acá, a mi lado, Lope -mi marido- ha pasado por eso.
Cuídate.
(Te leo todas las veces que asomas; a veces no comento, pero eso no quiere decir que no me siga encantando con tus palabras e imágenes...)

Jesús Miramón dijo...

Hola, Estrella, he leído mucho sobre los corticoides (en internet, lo peor que se puede hacer, no lo hagáis) y hablé un buen rato sobre ello con el médico, quien me aseguró que los efectos secundarios más conocidos aparecen en tratamientos prolongados, no en casos como el mío. Creo que tras estos diez días la opción será operarme, pero es necesario preparar el terreno de esta manera. Ya dirán algo. Gracias por tu interés.

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Estrella, sobre los comentarios te pido, pido a todos, que no te sientas obligada, no pasa nada si no te apetece comentar, incluso que no haya comentarios durante días me hace sentir como al principio, cuando no me leía casi nadie, lo que no me disgusta. Los agradezco mucho, desde luego, cómo no, pero en serio, no son lo más importante a la hora de escribir. Con tener un puñado de lectores me basta.

Jesús Miramón dijo...

Un puñado de lectores como vosotros, quería decir.

Un beso.

Teresa, la de la ventana dijo...

Los corticoides (tanto orales como en sprays nasales) intentan reducir el tamaño de los pólipos antes de intervenir, aunque, por experiencia, no hacen gran cosa. Yo estoy de nuevo en capilla, a falta de una consulta más para confirmar que tienen que operarme de nuevo. Y no, no hay tratamientos naturales ni artificiales para esto: volverán a reporducirse hasta el infinito. Son algo así como las amapolas de los campos. Aunque desaparezcan unos meses, vuelven. Siempre.

Deberás aprender a vivir con ello, Jesús. Con la enfermedad (eso ya sabes de sobra), pero también con el tratamiento (para siempre jamás los corticoides nasales se convertirán en tus amigos, quieras o no), y con la seguridad de que, seguramente, nunca estés bien, y cíclicamente tengan que volver a operarte.

Quizás sea un consuelo tonto, pero hay cosas mucho, muchísimo peores.

Jesús Miramón dijo...

Lo más curioso de todo, Teresa, o tal lo vez lo más tonto, vete tú a saber, es que todo esto me lo he buscado yo solo y por una sola razón: recuperar el olfato que poco a poco he ido perdiendo a lo largo de los años. No me dolía la cabeza, las crisis se habían ido espaciando cada vez más en el tiempo y, en general, me encontraba perfectamente... salvo que prácticamente había perdido la capacidad de oler. Fue en Irlanda, en agosto, tal vez por la cercanía del mar y las algas y el clima y la emoción, la última vez que pude oler. Nada desde entonces. No quiero vivir sin olfato si es que existe alguna posibilidad de recuperarlo, y si dentro de unos años vuelvo a perderlo, bueno, ya veré lo que hago, igual que tú.

Y no es ningún consuelo tonto el que dices, querida Teresa, no lo es.

Jesús Miramón dijo...

Por cierto, hoy, a estas horas de la tarde, me encuentro mucho mejor, ya no me afecta tanto la medicación, apenas he sentido molestias a lo largo del día. Creo que ayer estaba muy nervioso por empezar a tomar tantas cosas y lo somaticé.

Teresa, la de la ventana dijo...

Justamente ese es el único síntoma que tengo yo ahora, Jesús: la pérdida del olfato de manera casi permanente. Puede parecer una chorrada, pero no lo es. Es incluso peligroso. Te lo dice una que no se entera si se le quema el aceite en la sartén hasta que ve el humo salir por la puerta de la cocina. Me ha pasado un par de veces. Aparte de no apreciar olores buenos (ahorrarte los malos es la única parte buena de esto, pero no creo que compense), el gusto se resiente muchísimo. Llevo meses sin apreciar, por ejemplo, el gusto del té, todos me saben igual, a agua caliente.

En fin, Jesús, que te entiendo no sabes cuánto. Yo me tiré diez años congestionada y con un resfriado crónico que no era sino una combinación insoportable de asma y rinitis. Desde que me operaron, el asma sigue (el Ventolin es también mi amigo), pero al menos respiro (eso se lo debo a que también me enderezaron el tabique). Y si operarme cada dos años me deja oler durante unos meses, pues bienvenido sea.

Elvira dijo...

Aporto un modesto granito de arena: con esencia de romero, de menta y de granado una amiga con tremendos problemas respiratorios ha conseguido respirar mejor, pero no se ha curado. Digamos que ha mejorado quizás un 20%. Esto después de 5 operaciones de pólipos y miles de tratamientos de todo tipo a lo largo de treita y pico años. Así que yo contenta con mi pequeño éxito. Y ella más.

Por si os sirve de algo.

Besos

Jesús Miramón dijo...

¡Dios mío! ¿Cinco operaciones? Uf, espero que a mí no me pase lo mismo, a ver qué tal. En cualquier caso te agradezco el granito de arena, Elvira. Gracias y un beso.

Jesús Miramón dijo...

A efectos de que alguno de mis lectores tenga el mismo problema que yo (y Teresa) dejo aquí un poco más de información: el miércoles pasado acabé el tratamiento (corticoides, antibióticos y nebulizador nasal) que me permitió volver a oler después de mucho tiempo sin poder hacerlo y ya el jueves comencé a perder olfato. Hoy es lunes y vuelvo a no oler nada (y llueve, y recuerdo cómo huele el mundo cuando llueve, lo que me da más rabia todavía). Es decir, en cuanto dejé de tomar corticoides la rinitis y los pólipos resucitaron cuales Lázaros mutantes. Una mierda. Fue como recuperar la vista durante unos días para volver a quedarte ciego después. Mañana tengo que ir a Lérida a consulta, a ver qué me dicen. Imagino que ahora sí queda claro que tendrán que operarme.