Territorios polares. Hielo, nieve. La construcción y puesta en marcha de un gran hospital. Una bella enfermera. De noche, bajo el cielo abierto, contemplo estrellas moribundas, galaxias que parecen desvaídas nubes de leche flotando en el cosmos. Una voz dice: "Levántate de ahí o morirás congelado". Al incorporarme golpeo con el brazo el despertador, que cae de la mesilla y choca contra el suelo. A medio camino entre dos mundos lo busco a tientas y vuelvo a ponerlo en su sitio. Por la mañana despierto con un constipado de proporciones antárticas.
martes, 13 de noviembre de 2007
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6 comentarios:
A veces se confunde el sueño con la vigilia. En ocasiones me despierto pensando que más me hubiera valido picar piedra que soñar lo que soñé. O callarme, que decir lo que dije en sueños.
Ya terminé hace unos días Innisfree. Es un placer leer esas crónicas de días normales, de días en los que pasa la vida. Me gusta tu mirada. Enhorabuena.
Ahora estoy con el Cuaderno de un hombre de Cromañon. Y, claro, también sigo tu blog, en el que te superas día a día. Me gustó especialmente la entrada del insomnio y los cazadores.
Un abrazo.
Muchas gracias, eres muy amable, José Manuel. Un abrazo.
Jesuso, cuídate, ataja el trancazo con baja y cama.
Eso te pasa por dejar de fumar...jojojojojojo...
Beso. (lejano, no sea que me lo pegues)
M.
Ya sabes, María, el catarro de cada otoño, que no quiere faltar a la cita... Un beso.
Ya sé ya sé, a mi me visita siempre por enero. Es la fundición total.
En tu caso, creo recordar, te suele caer otro por julio o a principios de verano. Tiene toda la pinta de muda de camisa en cambio de estación.
Cómo somos, verdad? bichucos, hombres prehistóricos (en realidad morfológicamente hablando iguales) en la máquina del tiempo rodeados de progreso rwaro...
Beso y beso...
M.
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