Cerraré la tapa del ordenador y me levantaré de esta mesa. Iré a la cocina. Beberé un vaso de agua. Iré a mi dormitorio. Me desnudaré. Me meteré en la cama. Cerraré los ojos. Se apagará la noche, las estrellas se apagarán. El universo entero quedará en suspenso. Las olas dejarán de golpear las costas. El tráfico de las grandes ciudades, las unidades de urgencias en los hospitales, los grandes rebaños de ñus, los cocodrilos del río, la estación espacial: todo se detendrá durante unas cuantas horas. Borrón. Frescura de la mañana. Cuenta nueva.
sábado, 31 de mayo de 2008
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8 comentarios:
Estaba pensando yo... ¿qué pasa con un blog cuando uno se muere sin avisar? Un suponer: le da un infarto. ¿Se queda ahí para siempre, eternamente, o hasta cuándo?
Bolo
Hola, Bolo, eso es algo que yo también he pensado alguna vez. Imagino que ese blog permanecería en la red hasta que el servidor desapareciese del panorama: es decir, en el caso de Blogger, durante muchos años (espero). Se parecería a un pecio: el tiempo pasaría a través de su inmovilidad hasta que los elementos (compras y ventas de empresas, avances de la tecnología) acabaran por disolverlo en el océano de la industria basada en los bits.
Se apagará la noche, las estrellas se apagarán. El universo entero quedará en suspenso. Las olas dejarán de golpear las costas. El tráfico de las grandes ciudades, las unidades de urgencias en los hospitales, los grandes rebaños de ñus, los cocodrilos del río, la estación espacial: todo se detendrá durante unas cuantas horas.
Qué buena imagen, qué sugerente, Jesús.
Cuando era pequeño a veces me daba por preguntarme si las cosas seguían existiendo cuando cerraba los ojos. ¿Cómo podía estar seguro?
Un abrazo, Portorosa.
Escribió Cicerón que a todos aquellos que llegaban a cierta edad les sucedía que, por la noche, confiaban en disponer de un día más, uno por lo menos. Y en ese acostar el cuerpo y dejar que la mente se vaya hay un ritual, personal de cada uno. Yo siempre, al sentir que caigo en el abrazo del lecho y mi cuerpo descansa pienso: "que bien se está en la cama"
Yo tengo tendencias trasnochadoras (contra las cuales, debido a mis horarios y mis obligaciones, vengo combatiendo desde hace años), y cuando llego a la cama estoy tan cansado que a veces me duermo antes de posar la cabeza sobre la almohada.
No quiero darte envidia, Jesús, pero debo reconocer que apago la luz sobre las 4,00 am. Nada mejor que la noche para sentirse uno consigo mismo. Pero, y de ahí lo de la envidia, no creo que debas preocuparte, que tiempo tienes para llegar a ello: es la jubilación, claro está.
Bueno, jubilación viene (imagino) de júbilo, y qué mayor júbilo que no depender más de ningún horario... Cuando sea mayor haré lo mismo que tú, Luis.
;-)
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