martes, 25 de junio de 2019

Veinticinco de junio

Se acabó la cortisona. A pesar de las advertencias de mi dermatóloga he ganado casi dos kilos en tres semanas. Eso sí, mi dermatitis ha desaparecido, estoy curado al cien por cien. La próxima vez no esperaré a ir a su consulta. Estoy bien. También debo confesar, para ser sincero, que no cumplí mis buenos propósitos del principio, que duraron apenas una semana. Pero es que me quiero y quiero quererme. Y quererme es mimarme. Y mimarme es saltarse a veces ciertas reglas.

El martes termina como comenzó. Sin ruido. Sólo el del ventilador que gira incansable. Tenemos aire acondicionado en el salón (por llamarlo de algún modo), pero estoy mucho mejor en este pequeño rincón junto a la cama. Nací para vivir en una celda y soñar con sistemas planetarios.

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