viernes, 21 de enero de 2011

21

Me acuesto en la camilla y una chica joven de pelo corto coloca mi cabeza bajo la máquina, me pide que no la mueva, «tampoco para decir sí o no», y la sujeta con una correa. «Cierra los ojos, por favor, y sobre todo no te muevas», dice antes de alejarse. Cierro obedientemente los ojos y escucho los ruidos electrónicos del anillo que comienza a girar y moverse alrededor de mi cráneo. Sé lo que está haciendo: rayos X de múltiples cortes axiales de mi cabeza en tres dimensiones, lo que generará una imagen exacta de huesos y tejidos blandos. Al cabo de pocos minutos termina. La chica de pelo corto, amable y sonriente, me dice que tendré los resultados a partir del miércoles que viene. Salgo a la calle, donde hace mucho frío. Me gustan las ciudades por la mañana, cuando los niños no han salido todavía del colegio. De camino hacia el coche alzo mi rostro a la luz del sol.

Sin comentarios