jueves, 4 de enero de 2024

Misión

Cuando tras los largos años de hibernación nuestra nave llegó al planeta que debíamos explorar y preparar para la llegada masiva de nuevos colonos, lo más impactante para mí fue su atmósfera, la pureza de su aire, la limpieza que llenaba nuestros pulmones maltrechos. El cielo no era tan azul como en la tierra sino más bien blanco, y la vegetación parecía sentirnos a nuestro paso. No había insectos ni pájaros. Acampamos cerca de la pequeña nave auxiliar que nos había llevado hasta allí y, tras días de investigación desde los drones y los sensores de la nave nodriza en órbita alrededor de aquel mundo, no encontramos señales de vida animal de ningún tipo, ni en tierra firme ni en los lagos y mares que existían allí. Sólo había algo semejante a la vegetación de nuestra patria, pero distinta, a medio camino entre la hierba y las anémonas. También los minerales del suelo parecían tener una organización, cierto sentido geométrico y casi antropomórfico: rocas, dunas, laderas, parecían querer comunicarse con nosotros. A nuestros ojos era un lugar vacío pero capaz de albergar la vida que pudiésemos traer desde nuestro planeta moribundo. Mientras tomábamos muestras y disfrutábamos de un aire más limpio del que nunca pudimos imaginar, ignorábamos absolutamente el futuro.

miércoles, 3 de enero de 2024

La ignorancia

Hoy me he vacunado contra la gripe y contra el covid. Creo en la ciencia, y también en la poesía (aunque odio profundamente a los poetas). Creer en la ciencia y en el arte me ponen a salvo de la religión: la primera contesta precaria pero razonable y progresivamente a las preguntas sobre la realidad, y el segundo satisface mi alma absurda. No necesito ningún dios, la ignorancia y la exploración me satisfacen más. Es así de sencillo.

martes, 2 de enero de 2024

Timbre de voz

He regresado al trabajo tras unos días de vacaciones y la mañana ha ido bien. Persona tras persona, rostro tras rostro, timbre de voz tras timbre de voz al otro lado de la mesa, pero sin aglomeraciones. De mi labor me gusta que nunca nada es igual, nadie es igual a la persona anterior, y de todos aprendo algo. He almorzado un sandwich de jamón de york y chorizo de pamplona como los que comía cuando era pequeño. Me lo ha hecho mi mujer. Mientras lo masticaba con algo de prisa por la gente que esperaba he mirado la calle a través del ventanal, el pequeño río al otro lado, el cielo de color gris.

lunes, 1 de enero de 2024

Y se murió

"Tengo tanto sueño
que creo que
me voy a morir", dijo.

Y se murió.

Y despertó.

domingo, 31 de diciembre de 2023

Todas las noches son viejas

De madrugada, a las seis de la mañana, llevaba a mi hija a Barcelona a través de la noche cerrada. La autopista estaba desierta y las luces interiores del coche parecían las de una pequeña nave espacial. Hablábamos y hablábamos. Luego comenzó a amanecer, creo que a la altura de Tarragona: un espectaculo no por cotidiano más inconcebible.

Ahora ya está en Bergen, junto a su pareja. Yo estoy cansado pero feliz porque mi niña de treinta y un años haya llegado a su destino. Dos mil veintitrés termina. Maite está saliendo de una gripe que la ha dejado debilitada, así que no creo que haya noche vieja. Pero todas las noches son viejas como todas las madrugadas, como la de hoy saliendo de Zaragoza rumbo al aeropuerto de Barcelona, son nuevas, vírgenes, páginas en blanco.

Mañana comenzará un nuevo año en nuestro calendario, en nuestra cultura, en la religión mayoritaria de este país, en nuestro hemisferio. Dormiremos igual de bien o de mal, cada noche seguiremos despertando a otros mundos y lugares.

Ya no hago buenos propósitos al comenzar dos mil veinticuatro, tengo alguna que otra intención, pero ninguna expectativa. No sé qué sucederá. Sólo deseo tranquilidad.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Yo soy

Yo soy Jesús Miramón, hijo de Jesús y Natividad. No soy un ser humano perfecto, ni siquiera me acerco a algo lejanamente así, pero soy yo. Tengo virtudes y defectos, talentos naturales y debilidades igualmentente naturales, y a veces me he querido y a veces me he odiado. Soy amado y amo, eso lo sé, y esta consciencia cierta me salva de los aspectos nefastos del mundo, y de los míos también. Yo soy Jesús Miramón, esposo y fiel compañero de Maite, padre de Paula y Carlos, e intento vivir mi vida como soy: limitado, ilimitado, a veces enfermo, a veces entusiasta, a veces perezoso, a veces explorador. No me diferencio un ápice del resto de seres humanos de mi planeta. Soy un hombre común. Siento. Sufro. Gozo. Duermo. Despierto. Escribo paso a paso, día a día, mi camino. Yo soy Jesús Miramón.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Los caballos lo mejoran todo

Estoy tan cansando, tengo tanto sueño, que no puedo dormir. Me gustaría cerrar los ojos y despertar en el otro lado, lentamente. Caminos cubiertos de hojas secas, cielos azules. El años dos mil veintitrés termina. Tengo sesenta años. ¿Qué significa todo esto? Nada. Lo mismo que los volcanes islandeses o las moscas que, a pesar del frío del invierno, en entornos cerrados y cálidos aparecen y viven un poco más sin saber nada. A mí me salva el amor, pero sin aspavientos. El amor tranquilo, cotidiano. El Alzheimer de mi madre sigue avanzando inexorablemente, pero todos, su marido, mi padre, y sus hijos e hijas, los ocho, más sus diez nietos, estamos ahí, amándola, amándoles. Esta mañana en Barbastro la temperatura estaba bajo cero, los coches cubiertos por el hielo como pequeñas banquisas de la antártida. Los martes trabajo por la tarde y al salir a la calle a las siete había niebla y mucho frío. He ido a comprar cuatro cosas y he vuelto a casa. Le he dado un beso en la boca a mi mujer. Hemos cenado un poco, algo entre comida y tapas. Y en este momento, horas después, he intentado dormir y, del cansancio que siento, no puedo viajar a caminos de hojas secas y caminos azules. No pasa nada, leeré un rato y caeré rendido. Tal vez las hojas secas del camino sean sustituidas por la arena del desierto, o por el asfalto de ciudades desconocidas, o por la superficie de planetas todavía no descubiertos. Me gustaría soñar con caballos. Los caballos lo mejoran todo, los amo.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

El arroyo

A veces pienso en mi muerte y sufro por el trabajo que daré a los demás, por su tristeza, por su sufrimiento al amarme y saber que he desaparecido. Pero a mí no me da un miedo terrible. Sé que la vida es un sueño, y lo sé desde muy pronto, tal vez porque nací muerto. A veces pienso: "cuando muera ya no escucharé permanentemente el tinitus que me acompaña desde hace años, ya no tendré ataques de pánico, ya no sufriré ansiedad por nada, me diluiré en el universo, molécula a molécula, partícula a partícula, y regresaré a donde estuve o no estuve antes". Luego pienso en mi compañera, en mi mujer, en la persona con la que he compartido casi toda mi vida, y no quiero que llore, no quiero que me eche de menos, y también pienso en mis hijos y sucede lo mismo. Creo que la muerte me da más miedo por el dolor que podría provocar en los demás que el que podría provocarme a mí. Supongo que le pasa a todo el mundo, que es un sentimiento común a partir de cierta edad. Las montañas ya tienen nieve. Hace frío por la mañana. Este extraño lugar continúa siendo real, sólido, un planeta que gira alrededor de una estrella. Y el tiempo, como el arroyo más pequeño y humilde del bosque, fluye en una sola dirección.

martes, 28 de noviembre de 2023

Este mundo

Si escribo ahora mismo que me voy a dormir, que estoy muy cansado, que en mi cabeza suenan las decenas de voces de las personas que he atendido hoy en mi trabajo, que en mi cuerpo siento un desfallecimiento suave, casi dulce, una marea que me arrastra; si escribo ahora mismo que me voy a dormir, que cerraré los ojos y mi cerebro se hará cargo del resto de la noche, quién sabe, igual todo eso significa que estoy vivo en este mundo.

lunes, 27 de noviembre de 2023

domingo, 19 de noviembre de 2023

Tuétano

Entre el amor y el aburrimiento no pasa nada malo; tampoco entre una siesta y el entusiasmo. Nada, ni siquiera la experiencia, es una respuesta. Tenemos lo que tenemos: nuestra humanidad absurda, contradictoria, milagrosa como un caracol o una jirafa, y nada más. Todo es un regalo porque lo contrario es nada. Me duele hasta el tuétano la guerra y el sufrimiento, pero no sé qué hacer al respecto desde este oasis planetario que es mi país salvo votar, expresarme, llorar, y a veces también reír, reír y llorar. Entre la siesta y la lucidez no pasa nada malo. Entre el último paso y el siguiente sólo existe nuestra curiosidad, y el amor. Cuando muera, y he visto morir en mis brazos, esa será la huella.

jueves, 16 de noviembre de 2023

Y ladrar

Son las nueve menos diez y estoy tan cansado que ahora mismo me acostaría y dormiría hasta las cuatro o las cinco de la madrugada. Me ha pasado otras veces. Despierto en la noche, leo, escucho la radio, vuelvo a dormir algunos minutos, y finalmente, cuando amanece, me siento casi tan cansado como cuando me acosté. Vivo una vida desafinada, desequilibrada, pero es mi vida ahora. En este mismo instante estoy deseando cenar para acostarme y soñar. Unos perros ladran fuera, en la calle. Un millón de veces he deseado ser un perro. Sólo quiero dormir y dormir, y soñar, y ladrar como lo estoy haciendo ahora.

viernes, 13 de octubre de 2023

Mi especie

No puedo escribir porque todo me desborda. No soy capaz de comprender el mundo, y describirlo me hace mucho daño mentalmente, pues se suceden las guerras y las desgracias más terribles.

En el trabajo la semana pasada una joven extranjera me contó que había intentado suicidarse, y me dijo cómo, y me explicó su sensación de derrota al despertar en el hospital. Todavía no he logrado olvidar sus palabras y lo que ellas y su cuerpo desprendían.

Ya no puedo ver imágenes como las que se emiten en los telediarios: asesinatos a sangre fría, violencia, secuestros, bombardeos sobre la población civil. ¿Por qué ofrecen esas secuencias en las noticias? ¿Qué aportan salvo ansiedad y desesperación?

Sí, hay también cosas buenas. Y procuro disfrutarlas, pero algo en mi interior tiembla. No se estremece: tiembla al darse cuenta de que todo puede cambiar en un momento.

Mientras tanto sigo adelante. Me acuesto muy temprano. La semana próxima volaremos a Bergen, en Noruega, para estar con nuestra hija y su pareja durante unos días. Tengo ganas de abrazarla con mis brazos y mi barba de oso. Tengo ganas de dejar descansar mi vista sobre el mar del norte, tengo ganas de caminar a través de bosques y rocas, tengo ganas de cocinar comida rica para Paula y Alex, y para Maite y para mí también, claro. Tengo ganas de alejarme de aquí, de esto que me pasa desde hace semanas, meses, desde que comenzó la guerra de Ucrania, tal vez, ahora ya olvidada y donde siguen muriendo seres humanos de todas las edades, sobre todo jóvenes.

No puedo comprender que ante la presencia del cambio climático que cambiará nuestro futuro como especie sigan sucediendo las mismas cosas que hace miles de años: las mismas guerras de religión, de territorios, de poder. Siempre me he considerado una persona optimista, pero la realidad me supera. ¿Cómo puede ser mi especie tan estúpida, tan irresponsable? ¿No sabe lo que se avecina? ¿No es capaz de entender nada?

viernes, 15 de septiembre de 2023

O vacas

Se instala la noche y
no sé si irme a dormir o
salir al campo recién llovido
para pasear como
un fantasma.

La muerte me rodea
en forma de
un grupo de lobos, o
leones, o vacas.

Llovió un poco.

Eso sé.

jueves, 14 de septiembre de 2023

Mil doscientos

Llueve en todas partes, a menudo demasiado y de modo desastroso, menos aquí. Pasan los días y el otoño se huele en el aire. Sigo vivo. Iba a escribir que más o menos pero no: en este caso o se está vivo o se está muerto, y un muerto no puede escribir un diario, al menos en este mundo extraño.

Leí que hace casi un millón de años mi especie estuvo a punto de extinguirse, que sólo habitábamos este planeta unas mil doscientas personas. Todos nosotros provenimos de aquellos pequeños grupos que sobrevivieron.

Por alguna razón leer esa noticia no me sorprendió enormemente: me fascinó, eso sí (vale, de acuerdo, a mí me fascina casi todo). Y no me sorprendió porque, por alguna razón que no soy capaz de articular, desde que era muy, muy joven, tuve o sentí la consciencia de que el azar rige el mundo.

Nuestros antepasados sobrevivieron a acontecimientos climáticos o geológicos; otras especies humanas, como los neandertales, no lo hicieron. Hubiera podido suceder al revés.

Somos supervivientes, y tal vez lo seamos durante algunos miles o millones de años más. Vivimos una novela, un relato, un poema, que todavía no ha terminado.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Como perder una muela

He olvidado escribir, ya sea de manera prosaica o poética.

Vivo día a día con mis debilidades, mis asombros, y nada más.

He perdido el instinto de formular lo que me sucede, he perdido el instinto de articular mi pensamiento de un modo aproximadamente comprensible.

Pero es como perder una muela: uno se acostumbra a ello y puede ser feliz sin ella.

miércoles, 16 de agosto de 2023

No parece

Hace mucho calor y
ha empezado a llover.

Llueve tan poco que
no parece que llueve.

Tengo la sensación de que
la vida
es exactamente así.

lunes, 14 de agosto de 2023

Oportunidad

Yo deseo suavidad, yo quiero cariño, paciencia, yo deseo dulce curiosidad de ida y vuelta. Y mientras tanto el verano mantiene su embestida de escarabajo estercolero, el dios Ra, el que muere y resucita.

Yo no resucitaré. Cuando muera ni siquiera habré nacido. Todo esto es muy extraño o, como diría la juventud de hoy: muy random.

Pero lo sabemos: somos un atisbo, el vistazo de un segundo en la inmensidad oscura. Y no hay mucho más que hablar. Bueno, sí, nuestro presente: la suavidad, el cariño, la paciencia, la curiosidad, la exploración esperanzada, el amor cotidiano, los placeres tontos, la ilusión. Todo está bien, todo está mal, y nada existe. Pero respiro, tú respiras, respiramos.

viernes, 4 de agosto de 2023

Religión

Continúo en el río. Estoy vivo: cada día amanece. El calor bestial, marciano, inhumano, ha descendido desde ayer, aunque regresará, según los pronósticos. Añoro el invierno, el vapor de humo en mi boca al respirar en la acera de la calle por la mañana. Quienes me conocen lo saben: el frío es mi religión, mi única religión. Todo lo demás es sufrimiento y aceptación, resignación, rendición. El frío me comprende y yo a él. Es absurdo, lo sé; un invento ridículo, lo sé; no tiene ningún sentido racional, lo sé: por todo eso digo que es mi religión.

sábado, 29 de julio de 2023

Cultura

No estoy seguro de saber si siento cansancio o serenidad. Escribo en Zaragoza, a las doce menos cuarto de la noche, y pienso en la domesticación, se me acaba de ocurrir que la domesticación, sobre todo la que nos afecta a nosotros mismos, se nutre del cansancio y la aceptación, de la serenidad.

Somos animales domesticados a través de la cultura, los usos y costumbres, las necesidades colectivas, nuestra propia evolución selvática. Por eso podemos compartir un tranvía o un autobús sin asesinarnos inmediatamente unos a otros.

Procuro explorar y aprender algo de todo esto que me ha sido dado sin haberlo solicitado, lo mismo que les ocurre y ocurrirá a mis hijos. Toda esta experiencia nuestra en este planeta, en este momento de la historia geológica o histórica, no tiene ningún sentido, es absurda. Pero es, y nos sucede personalmente.

Luego están el amor, los sentimientos, el sexo, la compasión, la maldad, la bondad, todo eso.

viernes, 21 de julio de 2023

Alaska

Ha descendido la temperatura, pero como era tan alta, tan loca, apenas lo noto ahora. Escribo con las hélices del ventilador girando hacia mi cabeza, moviendo el aire de una Alaska inexistente porque yo siempre asocio los ventiladores a las avionetas. Cosas de mi cabeza. Mi vida continúa. Cada día soy un poco más tonto que el anterior.

lunes, 17 de julio de 2023

Sé que

He escrito tantas veces
sobre el sufrimiento
que me produce
el calor que sé,
sin ningún género de duda,
que me estoy repitiendo.

No pasa nada,tengo
sesenta años, sé que
todo se repite, siempre.

martes, 11 de julio de 2023

Plumero

He visto, nervioso e incómodo, un debate electoral en televisión. El próximo 23 de julio votamos gobierno en España. El debate ha sido bochornoso pero, como adulto de sesenta años de edad, quiero pensar que todos sabemos qué modelo, ya no de país sino de mundo entero, queremos. Yo quiero un lugar que amplíe derechos, que respete las diferencias, que tenga y actúe con empatía y solidaridad y compasión hacia todos los seres humanos.

Entiendo que cualquier persona alfabetizada sabe, en el paisaje que nos rodea, quién es homófobo, racista, machista, clasista; no me cabe duda de eso, aunque tampoco de que existan seres humanos que voten esas opciones inhumanas y crueles.

En cuestión de derechos nadie obliga a nadie: nadie está obligado a abortar, a divorciarse, a casarse con alguien de su mismo sexo, nadie está obligado a acogerse a la ley de eutanasia que permite una muerte digna, nadie está obligado a nada; en cuestión de derechos existen ideologías que quieren impedir esas libertades y obligar a otras personas a no ver una película de dibujos animados donde se besan dos mujeres, existen personas que quieren imponer su moral al resto de la población, como sucede con los estados religiosos, por ejemplo.

Me siento incapaz de comprender que alguien pueda votar a partidos políticos que, en vez de ensanchar, estrechan; que en vez de ampliar opciones, las limitan en todos los ámbitos, incluso en los colegios.

Sí, sé que se me ve el plumero y no me importa: soy de izquierda, lo he sido toda mi vida; soy progresista, y haré todo lo posible -es decir, votar- para impedir que mi país sea gobernado por la derecha que tenemos aquí, en este momento, ahora mismo.

viernes, 30 de junio de 2023

Maite

Hoy ha sido el último día de trabajo de mi compañera desde los dieciocho o diecinueve años. Maite se ha jubilado. Más de treinta y cinco años enseñando lengua y literatura española. A mí me emociona porque la amo con toda mi alma, pero a ella no le gusta que hable de estas cosas. Esta tarde voy a traicionarla un poco, y voy a hablar de lo que he sabido de ella "fuera de ella": en mi trabajo he atendido a alumnos suyos que vinieron a solicitar las prestaciones de maternidad y paternidad, he jubilado a padres de los jóvenes a quienes ella dio clase, canté en el coro de Binéfar con compañeras que la conocieron como alumnas en sus clases. Obviamente nadie nunca me habló mal de ella, pero yo sé quién es, cómo ha trabajado siempre, sé reconocer la diferencia entre la verdad y la adulación. Maite Puértolas ha dejado huella, fue una profesora especial, comprometida, generosa y buena, buena en todos los sentidos de la palabra. Se enfadará cuando sepa que he publicado estas palabras, pero me da igual. Son verdad. Ella es verdad. Mi privilegio en este mundo es que ella me ame como yo la amo a ella. Se ha jubilado una profesora. Es mi mujer. Las cosas van viniendo poco a poco. Todo está bien.

jueves, 29 de junio de 2023

Diarios

Llevo escribiendo diarios toda la vida. Aquí en la red desde mayo de 2004, hace casi veinte años, pero los escribía antes en cuadernos, blocs de papel, folios, carpetas que guardo en cajas que mis hijos tal vez abran alguna vez, cuando yo haya desaparecido. Escribo diarios prácticamente desde mi primera adolescencia. No es ni bueno ni malo: por alguna razón desde muy pronto sentí el capricho de hacerlo. Recuerdo que durante el servicio militar me encerraba en el almacén de pintura y albañilería y escribía allí con el fervor de los dieciocho años.

Sabemos, lo sabemos de verdad, íntimamente, que todo se perderá como lágrimas en la lluvia. Y no pasa nada. Carezco de cualquier ambición de perdurar en el tiempo, porque el tiempo es lo que significa, nada más. Creo en la ciencia y creo que nuestro planeta será engullido por el sol que ahora nos permite florecer. Todos estamos condenados, y por eso debemos amar con todo nuestro corazón, por eso debemos explorar con toda nuestra curiosidad, por eso deberíamos disfrutar con el máximo placer del sonido de la lluvia o el de las olas o el de las hojas de los árboles mecidas por el viento. No por el futuro, sino por nuestro presente. No por el destino sino por el inocente mapa que hace un niño en la arena o traza en un pañuelo de papel. La esperanza nos caracteriza a pesar de todo, y así debe ser.

Los diarios son ingenuos, un ejercicio aparente y a todas luces obviamente baldío, pero a quienes los escribimos nos sirven en nuestro breve paso por el mundo siquiera para ordenar nuestra exploración y nuestras dudas. Nada tiene importancia y por lo mismo todo es, mientras dura, infinito.

martes, 27 de junio de 2023

Y luego

Estos días me despierto un poco antes del amanecer, con el ventilador aún en marcha en el dormitorio. Me visto de cualquier manera y me voy a pasear por el campo, sin siquiera limpiarme los dientes. El día, la vida, se siente como a punto de comenzar. Ningún semáforo de Barbastro funciona todavía. La luz es la que precede a la luz. Hoy vi una cigüeña muerta al borde del camino. El sol saliente era de color rojo, mineral fundido. Algunos de los pájaros que huyen ante mis pasos tienen la cola roja, ignoro su nombre. Las flores de los zarzales suman cada mañana. Hace muchas semanas que murieron las amapolas. Hace mucho tiempo que comencé a aceptarme como soy, lo que he logrado, lo que no he logrado. Me siento más satifecho de lo que en mi adolescencia pude imaginar. Pero no puedo seguir escribiendo si mañana quiero volver a pasear por el campo al amanecer. Debo acostarme. Leeré un rato y luego.

lunes, 26 de junio de 2023

Nuestros veranos son la muerte

Nuestros veranos en este lugar del planeta en este preciso momento geológico son una mierda que van camino de otra mierda que ni siquiera es el morir en la muerte -qué felicidad sería-, sino morir en la vida, en el sufrimiento, en el sudor, el animalismo, lo más lejano al pensamiento consciente, el mal humor inherente a la incapacidad de sentirse un ser humano sino más bien un pollo asándose lentamente en una barbacoa inmune a la inteligencia.

¡Y existen alienígenas entre nosotros que le llaman a semejante apocalipsis "tener buen tiempo"!

Pero, a partir de ahora, se acerca el invierno: la última esperanza de las neuronas todavía no hervidas en su líquido meningítico, un futuro sin noches de sudor y duchas de agua fría, un horizonte, aunque temporal, verdaderamente humano, soportable, amigo del hielo y el hálito de la vida convirtiéndose en humo en nuestra boca.

Nuestros veranos son la muerte que van a dar en el frío, que es el vivir. Allí van.

lunes, 12 de junio de 2023

Nuestras vidas son los ríos

He vuelto al trabajo. Me encuentro bien. He superado otro cabo de Hornos. Me encuentro tan bien que casi estoy exultante (no conozco el término medio de nada, ese es mi problema). La mañana ha transcurrido sin ansiedad ni situaciones complicadas, atendiendo a las personas que se sentaban al otro lado de mi mesa con la misma empatía y buena voluntad con las que lo he hecho siempre, pero sin sufrimiento: la química, la ciencia, cumplen con su función.

Junio avanza hacia julio. El viernes pasado nuestra hija leyó su tesis en Bergen, a donde íbamos a ir en avión pero mi patología me aconsejó no hacerlo. Ya es doctora en biología molecular y genética, o algo así. Me sentí tan orgulloso de Paula Miramón Puértolas: la niña que exploraba el campo a mi lado y tomaba en sus manos insectos sin ningún miedo. Toda la familia, tías, tíos y primos y primas incluidos, asistimos a su defensa a través de internet. Dentro de pocas semanas vendrá a España y podré abrazar con mi cuerpo de oso su cuerpo de mariposa.

Nuestro hijo, Carlos Miramón Puértolas, cada día más adulto y, maravillosamente, más cariñoso, trabaja como bombero forestal mientras prepara como puede unas oposiciones a agente de protección medioambiental. Su mundo y el de su novia, enfermera, es el monte, la naturaleza. Me siento orgulloso de sus principios éticos, su bondad natural, su curiosidad; también sufro como padre cuando tiene que acudir junto a sus compañeros a apagar un incendio en el campo, siempre existe el peligro de un cambio de dirección del viento o una mala decisión de sus superiores.

Maite, mi compañera desde los dieciocho o diecinueve años, y ya hemos cumplido sesenta, se jubila este año. Ella, como la veterana profesora de Lengua y Literatura que es, cotiza en una mutualidad que le permite retirarse ahora. No puedo imaginármela sin sus pilas de exámenes y trabajos para corregir en la mesa del salón, pero sí yendo a nadar cada mañana a la piscina cubierta.

Mis padres se aproximan al mar, como dijo el mejor poeta que jamás ha existido en lengua castellana. Mi madre, sobre todo, cada vez está peor. Me consuela saber que tuvieron, que tienen, que tendrán hasta el final, una existencia rodeada del amor de su familia.

La vida fluye y yo, tú, todos nosotros, fluimos con ella. Las olas rompen en la orilla y se retiran para dejar paso a las siguientes. En el cielo azul de nuestro planeta las nubes son blancas.

jueves, 8 de junio de 2023

Cariño

Ha llovido en los últimos días. No de modo constante, no todo el tiempo, pero llovió a ratos y la tierra despertó silenciosamente. Las ranas croan en los charcos de los caminos y las carreteras poco transitadas. Ayer vi una abubilla cruzar el cielo delante de mí. Como sucede con tantas cosas, no sabía cuánto echaba de menos el petricor hasta que inundó mi cerebro paso a paso junto a los enebros y las encinas carrascas.

Mi madre ha dejado de comer en los últimos días. La alimentamos con una jeringuilla. Lo que todos sabemos pero ninguno nos atrevemos a pronunciar en voz alta se aproxima silenciosamente, sin crueldad y sin compasión. Me enfrento a ello como millones de hijos lo hicieron antes que yo durante miles y miles de años. Sólo deseo que no sufra. El pasado fin de semana me miró durante unos segundos como si me reconociese y me dijo: "cariño", para desaparecer después.

El impacto de las bombas en guerras lejanas estremecen mi corazón. El deshielo acelerado de los polos de nuestro planeta, el único lugar del universo en el que nuestros pulmones son capaces de respirar veneno. Los vehículos surcando la cercana autovía a toda velocidad como yo lo hice tantas veces.

Siento que todo me concierne y siento, a mi pesar, que no puedo evitarlo. La curiosidad, la búsqueda de cierta aproximación a la verdad y, sobre todo, el amor. Lo feo, lo bonito, el sueño.

sábado, 20 de mayo de 2023

Acuarela

Las pinceladas de acuarela, las vibrantes, las maravillosas amapolas, comienzan a agostarse. Los pájaros cantan invisibles en los árboles bajo cuya sombra caminamos algunos tramos del paseo. El cielo azul, alto, inacabable, sin una nube, azul, tan azul, me hace recordar la belleza del lugar donde habito. Los campos hace pocos días de un intenso color verde esmeralda ahora comienzan a amarillear, a volverse poco a poco dorados, de cobre, de oro. El agua corre transparente y limpia por el canal de Selgua. Suena el zumbido de los insectos.