jueves, 19 de diciembre de 2019

Diecinueve de diciembre

Ya comienzo a pensar en cocinar para mi familia. El martes que viene lo haré para veinte personas y el día siguiente para quince. Como tenemos, entre comillas, dos viviendas, hay elementos que tendré que llevar de Barbastro a Zaragoza, sobre todo cazuelas grandes, bandejas, el mortero, algunas especias... Bueno, he hecho una lista. Tengo lo que voy a servir en la cabeza, incluso algunas cosas ya están compradas, aunque el lunes o el mismo día de nochebuena iré a por lo más fresco.

Me gusta alimentar a las personas que quiero, me gusta mucho hacer eso. La navidad no, aunque comprendo que hay miles y miles de comerciantes que dependen de los precios de estos días para cuadrar sus cuentas. Vale, y también personas a quienes les gusta porque sí, porque la encuentran entrañable y esas cosas, es verdad.

Escojo quedarme con lo más positivo: reuniremos a mi familia alrededor de la mesa y allí estarán mis padres, de ochenta y tres y ochenta años. Para ellos, a estas alturas de su edad y con mi madre enferma, cada navidad es una oportunidad ganada al tiempo para estar todos juntos, una oportunidad especial a pesar de que lo hagamos en otras ocasiones a lo largo del año; para ellos la navidad es algo muy especial. Vamos allá.