sábado, 2 de noviembre de 2019

Dos de noviembre

Debo cambiar muchas cosas. Este año es complicado por los compromisos personales adquiridos el primer día de dos mil diecinueve, pero el uno de enero de dos mil veinte, si todavía estoy vivo, será distinto. La escritura o la vida. La escritura o la salud. Tengo proyectos importantísimos para el futuro pero no serán públicos. Nadie, salvo mis personas más íntimas, sabrán.

Pero todavía falta algo menos de dos meses para eso. Confío en ser tan fuerte en esos propósitos como lo he sido, como lo estoy siendo durante este año, también casi solo. Creo que desde que escribo en internet, y comencé en dos mil cuatro, jamás había tenido tan pocos comentarios en mis diarios. No me importa, lo he dicho muchas veces, de hecho eso me anima a lo que se aproxima: no existirán ni textos ni comentarios. No son necesarios. Uno escribe o fotografía o mira a su alrededor para intentar comprender lo que sucede, no para que nadie comente sus resultados. O tal vez me estoy mintiendo a mí mismo y sí me importa, mucho, mucho más de lo que, por orgullo, estoy dispuesto a aceptar. O tal vez no. No lo sé. Hace años hubiese sufrido mucho por esta soledad en la red, ahora quiero pensar que no pero es sólo eso, querer pensar, un deseo: quiero pensar que no, quiero pensar que soy una persona fuerte.